CUENTOS DE CANTERBURY

 

Sobre los peregrinos al santuario inglés,

alojados en la posada de Tabardo

 


Peregrinos al Santuario de Canterbury, cada uno con su propia historia

Madrid, 1 enero 2023
Manuel Arnaldos, historiador de Mercabá

           Un día de abril un grupo de 30 peregrinos, que se dirigen a la tumba de Santo Tomás Becket de Canterbury, coincide en la posada de Tabardo, regentada por Harry Bailey desde 1301 en Borough High Street (Southwark, Londres). Ninguno de ellos se conoce, y por eso el posadero les pide a cada uno, en ese alto del camino, contar su propia historia. Tras lo cual se ofrece a peregrinar con ellos a la catedral de Canterbury, mientras por el camino va contando cada uno 4 cuentos más, dos en el camino de ida y dos en el de vuelta.

           El propio posadero elegiría el mejor de esos cuentos, y como premio ofrecería al ganador una cena y alojamiento gratis a su regreso, cuando todo el grupo pasara de nuevo por Londres. El grupo, que se describe en detalle, se compone de personas de todos los ámbitos de la vida. Y con la invitación del posadero se reúnen a las afueras de la posada, organizan sus enseres y se dan a la tarea de llegar hasta Canterbury.

           En total se conocen 83 manuscritos medievales de los Cuentos de Canterbury, muestra de la enorme popularidad que gozaba la obra. De esos manuscritos, 25 estuvieron totalmente completados, mientras que 28 quedaron tan fragmentarios que es difícil recomponerlos. De hecho, el texto de los cuentos difiere de manuscrito a manuscrito.

           En total, de los supuestos 120 cuentos han llegado hasta nosotros 9 fragmentos con 21 cuentos completos y 3 cuentos incompletos, cada uno de los fragmentos compuesto por cuentos que se van replicando uno a otro, por parte de los narradores. Las narraciones van desde historias tiernas de amor hasta tragedias drásticas, pasando por leyendas de emperadores y reyes, y hasta algunos casos de profesiones adúlteras y ejemplos santidad. En fin, un mosaico de narraciones que permiten conocer los distintos puntos de vista de la variopinta vida medieval.

a) Contexto de los Cuentos

a) Autor

           El diplomático Geoffrey Chaucer había nacido en Londres en 1343, dedicándose en sus tiempos libres a la literatura, filosofía y poesía a través del inglés vernáculo[1], en una época en que los idiomas oficiales de Inglaterra eran el latín y el francés.

           Durante sus expediciones diplomáticas representó a Eduardo III de Inglaterra tanto en sus asedios militares (Reims, Picardía...) de 1367 como ante las embajadas inglesas en Francia, España y Flandes (1367-1378). En Génova y Florencia conoció personalmente a Petrarca y Boccaccio[2], e incluso realizó un viaje a Santiago de Compostela[3] que le pudo servir de base para sus Cuentos de Canterbury.

           Bajo Ricardo II de Inglaterra pasó a convertirse en su emisario secreto, ante las principales casas europeas como las Visconti, Capeto, Hawwood... Y aunque cambió su residencia a Kent, como miembro del parlamento local, siguió viajando por toda Europa, sobre todo tratando de evitar una invasión francesa de Inglaterra. En 1380 comenzó a escribir sus Cuentos de Canterbury, basándose en los prototipos de personajes que había ido encontrando a lo largo de todos sus viajes.

           En sus obras da cuenta Chaucer de conocer perfectamente a los autores romanos clásicos (en especial a Ovidio), la literatura francesa e italiana medieval y también las leyendas inglesas (de las que hizo parodia en Sir Thopas). En particular, Chaucer extrae mucho de Boccaccio y del filósofo romano Boecio.

           Sin embargo, logra dotar a todos sus cuentos de un enfoque popular, incluyendo tanto bromas obscenas como personas respetables hablando con humor. Eso sí, sin perder de vista la Consolación de la Filosofía de Boecio, el Decameron de Boccaccio y el Roman de la Rose de Lorris (sus auténticas piedras de toque filosóficas), y con un humorismo siempre bondadoso y nunca cruel. Chaucer es tolerante y no se avergüenza, pero nunca toma la defensa del mal ni se burla de lo bueno.

b) Fuentes

           En cuanto a costumbres plasmadas, no se conoce ningún otro trabajo, anterior al de Chaucer, que haya establecido una colección de cuentos de peregrinos en el marco de una peregrinación. Sin embargo, es obvio que Chaucer tomó prestadas porciones de historias anteriores, y que su trabajo estuvo influenciado por el mundo literario en que vivía.

           La narración de cuentos era el entretenimiento principal de la Inglaterra de ese momento, y los concursos de narración de cuentos habían existido durante cientos de años. De hecho, en la Inglaterra de 1300 había auténticas cofradías destinadas a la música y la poesía, con un líder designado que juzgaría las canciones y composiciones de cada grupo. El ganador recibió una corona y, al igual que el ganador de los Cuentos de Canterbury, una cena gratis.

           También era común que los peregrinos en peregrinación tuvieran un maestro de ceremonias elegido para guiarlos y organizar el viaje[4]. Una nueva investigación sugiere que el prólogo general, en que el posadero Bailey presenta a cada peregrino, es un pastiche del histórico relato sobre el impuesto de capitación de 1381 sobre los habitantes de Southwark[5].

           En cuanto a autores consultados, Bloom sugiere que la estructura es en su mayoría original, pero inspirada en las figuras peregrinas de Dante en la Divina Comedia[6]. No obstante, los Cuentos de Canterbury contienen más paralelos con el Decameron de Boccaccio que cualquier otra obra[7]. Al igual que los cuentos, el Decameron presenta un cuento marco en el que varios narradores diferentes cuentan una serie de historias. En el Decameron, los personajes han huido al campo para escapar de la Peste Negra de 1348, y se termina con una disculpa de Boccaccio que es muy parecida al epílogo final de los cuentos de Chaucer.

           Chaucer recurrió con frecuencia a la literatura poética de Ovidio (clásica) y Petrarca (medieval). La Consolación de la Filosofía de Boecio aparece en varios cuentos, al igual que las obras de Gower (un amigo de Chaucer). Chaucer también parece haber tomado prestadas numerosas enciclopedias religiosas y escritos litúrgicos, como la Summa Praedicantium de Bromyard y el Adversus Jovinianum de Jerome[8].

c) Género y estructura

           Los Cuentos de Canterbury recopila una serie de historias construidas alrededor de un cuento marco, con un género común ya establecido de antemano. Por lo general, cada cuento es distinto en cuanto a temática y variación, aunque la mayoría de ellos alberguen asuntos religiosos. En este sentido, los cuentos son inéditos, pues incluso el Decamerón alentaba a los narradores a ceñirse al tema decidido para el día.

           La introducción de una competencia entre los cuentos alienta al lector a comparar los cuentos en toda su variedad, y permite a Chaucer mostrar la amplitud de su habilidad en diferentes géneros y formas literarias[9].

           Por otro lado, da idea de una peregrinación para reunir a una colección tan diversa de personas, con fines literarios, tampoco tiene precedentes, aunque la asociación de peregrinos y narraciones era algo familiar en la época[10].

           Si bien la estructura de los cuentos es lineal, con una historia que sigue a otra, también es mucho más que eso. En el prólogo general Chaucer no describe los cuentos que se van a contar, sino las personas que los contarán, dejando claro que la estructura dependerá de los personajes, más que de la temática. De hecho, habrá personajes que cambiarán el orden y los puntos de vista filosóficos de forma constante y reiterada. Los temas y puntos de vista surgirán, pues, a medida que los personajes cuenten sus historias, a las que responderán otros personajes con otras temáticas y puntos de vista totalmente diversos[11].

           Por último, Chaucer no presta mucha atención al progreso del viaje, ni al tiempo que pasa a medida que los peregrinos viajan, ni a los lugares específicos en el camino a Canterbury. Su escritura de la historia parece centrarse principalmente en las historias que se cuentan, y no en la peregrinación en sí[12].

d) Estilo

           Los cuentos de Chaucer fue una colección de historias que se extendió a más de 17.000 líneas escritas en inglés medio (la mayoría en verso), la mayoría de ellas con una gran habilidad respecto a todo tipo de formas literarias, estilos lingüísticos y recursos retóricos. Seguía con ello su autor, e incluso superaba, el modelo de las escuelas teatrales de la época, que:

-fomentaban la diversidad de la retórica,
-dividían la literatura en estilos alto, medio y bajo (al estilo de Virgilio),
-medían la densidad de las formas retóricas y del vocabulario.

           No obstante, también Chaucer recurrió al modelo de las escuelas catedralicias, centrado más en la respuesta de la audiencia y menos en la temática (una preocupación virgiliana) y que, siguiendo las sugerencias de San Agustín:

-dividía la literatura en persuasiones majestuosas, placeres templados y enseñanzas moderadas,
-animaba a escribir teniendo en cuenta el propósito, la manera y la ocasión.

           Chaucer se movió libremente entre estos 2 estilos, sin mostrar favoritismo por ninguno[13]. De hecho, no sólo considera a los lectores de su obra como una audiencia, sino también a los otros peregrinos dentro de la historia, creando una retórica de múltiples capas[14].

           En general, Chaucer evita dirigirse a una audiencia específica (o clase social de lectores), y escribe cada relato con la destreza proporcional al status social y formación de cada contador de cuentos. No obstante, hay ocasiones en que sus personajes más bajos (como el molinero) mostrarán una habilidad retórica sorprendente, aunque de lo que esté hablando sea de lo más vulgar.

           El vocabulario también juega un papel importante, ya que las clases altas se refieren a una mujer como lady, mientras que las clases bajas usan la palabra wenche sin excepciones. A veces, la misma palabra significará cosas completamente diferentes entre clases[15]. Como siempre, no faltan las excepciones[16], como en el caso del caballero[17] y la monja[18].

           Chaucer usa la misma métrica en casi todos sus cuentos, con la excepción de sir Thopas y sus cuentos en prosa. Se trata de una línea caracterizada por 5 sílabas acentuadas, generalmente alternadas con sílabas no acentuadas, para producir líneas generalmente de 10 sílabas. En algunos casos de queda en 9 sílabas (por la censura) u 11 sílabas (por la censura), pero siempre bajo la rima en copla, que evitó que los pareados se volvieran demasiado prominentes[19].

           Se ha supuesto que las composiciones en pareados fueron escritas directamente para la obra, y que las composiciones versificadas con otros metros, o en prosa, fueron introducidas en un segundo momento, de forma adoptiva. Lo que es cierto es que Chaucer fue un experto encomponer versos a través de pentámetros yámbicos. Y que los dísticos, especialmente los del Prólogo, son las más perfectos y variados, y los de mayor maestría en la versificación de la historia medieval inglesa.

e) Personajes

           Chaucer se coloca a sí mismo en la peregrinación hacia el santuario de Santo Tomás Becket de Canterbury, tras el alto en el camino que hace en la posada de Tabardo y coincidir allí con los otros 30 peregrinos y el posadero, que hacen todos un mismo viaje espiritual y cultural, a través de los cuentos de Canterbury. En dichos cuentos, por tanto, él es el narrador, y deja bastante claro que también él forma parte de las narraciones.

           Como la muerte sobrevino a Chaucer en plena composición de los Cuentos (ca. 1399), y sólo le dio tiempo a escribir 24 de sus 120 cuentos previstos (junto a su epílogo final), no tenemos constancia más que de los 24 primeros peregrinos en contar su primero cuento, los cuales son:

           1º el caballero, definido por su distinción, pues había combatido en tierras musulmanas y cristianas en muchas ocasiones, desde Alejandría hasta Rusia. Representa el ideal del hombre de armas (cristiano y medieval), lleno de nobleza y coraje, de honor y cortesía. Un ideal que defiende la fe, observa las costumbres feudales y participa en numerosos torneos, ganándose a pulso sus posesiones. Se trata de un hombre sencillo y humilde, del cuya boca nunca brota una sola impertinencia.

           2º el molinero, un bribón que hurta grano y cobra por triplicado el precio de su molienda. Se trata de un personaje prototípico de la clase baja del Medioevo, que toca la gaita y que utiliza siempre un vocabulario grotesco con contenido obsceno, buscando con ello molestar al caballero. Al mismo tiempo impide que el monje comience su cuento (según lo indicado por el posadero, para seguir el orden descendente de clases sociales), y amenaza con abandonar el evento si no se le escuchaba después del caballero. Por supuesto, su cuento transforma el amor cortés del caballero en un triángulo amoroso obsceno, yéndose así al extremo opuesto del especto social. Se llama Miller, y es famoso en el grupo por pasar todo el día borracho.

           3º el mayordomo, también de los niveles bajos de la sociedad, pero algo más elevada que la del molinero. Se trata de un viejo avaro y de mal genio, que paga puntualmente y es hábil en las transacciones, siendo capaz de llevar las cuentas sin la menor equivocación y no permitiendo que nadie le saque más de lo que la ley permite. Es fiel a su señor, cumple bien su trabajo (administrar una gran propiedad, obteniendo ganancias) y hace que su amo le esté agradecido y pague sus favores. Se llama Osewold, es extremadamente delgado y con su cuento trata de replicar al molinero, que en su cuento había dejado mal a un carpintero (profesión que él había ejercido en el pasado).

           4º el cocinero, que tiene una llaga abierta que supura pus. Se trata de un buen conocedor (y catador) de la cerveza de Londres, que sufre una ulcera en la espinilla que le dificulta su trabajo (en el cual es especialista en el asado y el pastel de pollo). Se trata de un peregrino particularmente encantado con la historia del mayordomo, que se ofrece a replicarle con un cuento que le advierte sobre el cuidado que hay que tener con las personas que se contratan y hospedan. No obstante, su cuento es cortado en seco por el posadero, que pide a los peregrinos no perder el tiempo, y cede el turno de la palabra al magistrado.

           5º el magistrado, jurisconsulto inteligente y personaje con mayor reputación del grupo, así como discreto, juicioso y distinguido. Se dedica por entero a las leyes, y su trabajo de juez es pagado con bienes y ropas. Tras la oferta que le hace el posadero a contar su cuento, el magistrado se disculpa por no ser un hábil narrador de cuentos, y advierte que seguramente lo que narre sea algo ya contado por Chaucer. Además, abre su cuento con un prólogo sobre las lamentables circunstancias que conlleva la pobreza, y comenta la suerte que tienen los mercaderes (con cuyo dinero se mantienen los lujos).

           6º la mujer casada, llamada Alison y procedente de Bath. Se trata de una peregrina jocosa, atrevida, vigorosa, emprendedora, vanidosa, charlatana, mundana, presumida, egocéntrica e insolente, que con ingenio hace callar a todo el mundo y defiende el papel y propios ideales de la mujer en la sociedad. Es la figura prototípica de la sociedad medieval inglesa, con carencia de dientes, anchas caderas, cabello rubio, mejillas rojas y hermoso rostro. Se dedica a la costura, viste para hacerse notar (con zapatos negros deslumbrantes y medias color escarlata[20]), ha peregrinado ya por todo el mundo[21] y reclama como un honor haber llevado en 12 años, al altar y a la tumba, a 5 maridos por dinero (tras haberlos engañado con otros tantos amantes, y haberlos acosado con reprimendas de celos y sospechas).

           Antes de contar su cuento, la mujer casada habla de su marido actual[22], cita la Biblia a la hora de defender los matrimonios múltiples (lo que hace que el fraile y el emisario protesten contra ella) y provoca que el posadero le pida que comience ya su historia (la cual será una sátira magistral sobre las mujeres y el matrimonio).

           7º el fraile, mendicante apuesto y pedigüeño, que es más asiduo a las tabernas que a las iglesias y que alerta sobre el uso de las palabras y las maldiciones. Se trata de un hombre parlanchín y adulador de las mujeres (a las que suele obsequiar), que piensa que sólo de los ricos puede venir algo bueno (salvo de los glotones, de los que se burla). Cuando puede sacar provecho se muestra servicial, y cuando ha conseguido sus objetivos (los donativos, para su orden carmelita) se dedica a los placeres de la música.

           8º el alguacil, que trata de replicar al fraile carmelita a través de un cuento de frailes, uno codicioso (él) y otro culto (un cisterciense). Se trata de un personaje sin pasado ni presente, que se burla de la tendencia de los frailes a mendigar sin medida y a enriquecerse a pesar de su voto de pobreza[23]. El alguacil responde así al fraile, que en el relato anterior había criticado duramente su profesión. No obstante, tanto él como el fraile no logran justificar sus malas artes, y ambos se hunden en el escarnio[24] al repetirse en ellos lo que sus propios cuentos relatan: que una maldición suele cumplirse.

           9º el estudiante de Oxford, extremadamente flaco (tanto él como su caballo) y gran lector de Aristóteles, que gasta su dinero en comprar libros para componer luego breves comentarios. Afirma haber conocido personalmente a Petrarca, y que fue de él de quien aprendió la historia que pasará a relatar, sobre el dominio de las mujeres sobre los maridos. Como se ve, el estudiante ha escuchado con gusto a la mujer casada, y con su cuento viene a apuntalar su forma de ver las cosas (lo cual mortifica al mercader, quien suelta un lírico elogio del estado matrimonial).

           10º el escudero, hijo del caballero (a quien acompaña a todas partes) y caracterizado por su fuerza y el amor que mantiene hacia su amada. Es compositor de música, bailarín, escritor y dibujante, y mientras relata su cuento es interrumpido por Franklin (el terrateniente), negándose después a terminarlo.

           11º el mercader, de amplia barba y colorida ropa. Se trata de un hombre recién casado, que trata de dejar atrás lo dicho por el estudiante, y por eso empieza su intervención alabando el matrimonio. Se trata del típico hombre dedicado a los negocios, aficionado a las aventuras. Tras un intermedio a su cuento, en el cual el escudero termina su cuento, el mercader vuelve a insistir en el tema del matrimonio, y termina su cuento.

           12º el terrateniente, de barba blanca y aspecto despreocupado. Se trata de un hombre sensato y libre llamado Franklin, poseedor de amplias riquezas y descrito como un discípulo de Epicuro. De esta manera, aunque siente afición por los placeres sensuales, también aboga por un matrimonio en el que reine el amor y un negocio basado en la verdad y la provisión (siguiendo con ello los dictados del epicureismo, de equilibrio en los placeres para eliminar los temores del destino, la muerte y la divinidad). Terminado su cuento, el terrateniente pregunta a la audiencia sobre cuál de los protagonistas se comportó de la manera más noble y generosa.

           13º el médico, un hombre de mentalidad científica, preocupado por las historias éticas y los viejos valores del mundo clásico. Se trata de un médico que domina bien su ciencia (sobre todo la cirugía) y un poco la astrología (al saber interpretar las estrellas). Es famoso en su oficio, y sus conocimientos se fundan en Hipócrates, Esculapio, Rufo, Avicena y Averroes. Come frugalmente, y aparentemente vive seducido por el dinero.

           14º el confesor, de largo pelo rubio, piel blanca, voz alta e imberbe. Se trata de un bulero de la Iglesia, que porta su maleta cargada de indulgencias acabadas de llegar de Roma, para venderlas y otorgar con ello el perdón a las gentes. Se gana así la vida, adentrándose cada vez más en la codicia e hipocresía, e infantilmente predicando que la avaricia es la raíz de todos los males (1Tim 6,10) y la muerte el final del camino. Eso sí, con una capacidad dialéctica que tratará incluso de hacer pedir perdón a aquellos que no han cometido pecados graves, a cambio de generosos honorarios.

           15º el marinero, un peregrino bastante coloquial que, con un lenguaje bastante vulgar, trata de replicar al confesor, aunque tan sólo de forma indirecta y sin dirigirse a él expresamente. Su biografía bien pudiera parecerse a la del corsario de Dartmouth, John Hawley, y se lanza a contar su cuento con tal que el párroco no comenzase el suyo.

           16º la priora, una mujer elegante y culta, que contrasta con la vulgaridad de la mujer casada y que tratará de poner sobre la mesa algo de fervor hacia lo católico, a través de una historia convencional antisemita. Se trata de una religiosa francesa (madame Englatine) agradable y abierta, que se hace notar por su característica queja (por san Eloy), por su ambigua medalla sobre el pecho (con la divisa Amor Omnia Vincit) y por hacer su peregrinación con un perro (al que da de comer carne y pan blanco).

           No obstante, su cuento falsea a propósito una leyenda muy conocida en la zona (la de Hugo de Lincoln), y esto hace que el posadero intervenga (sobre todo, tras el milagro de la Virgen sobre Hugo, narrado por la priora) y pida al propio Chaucer (que desde hacía poco se había sumado a la peregrinación a Canterbury) que intervenga (cosa que hará en los dos siguientes cuentos).

           17º sir Thopas, o don Topacio, un noble de Flandes[25] que intenta pasar por erudito a la hora de replicar a la priora sobre la correcta forma de tratar a los enemigos, y que se distingue por su prodigioso talento para la caza. Sin embargo, a la hora de citar sus fuentes no logra recordar siquiera los versos de los poemas a los que se está refiriendo, y el resto de peregrinos (sobre todo el posadero) le dice que no siga contando más su cuento.

           18º Melibeo, un rico y feliz hombre que posee cuanto desea (incluyendo familia y posesiones), hasta que le sobreviene la desgracia y tiene que reaccionar. Se trata posiblemente de una caricaturización del propio Chaucer, que suelta una de las historias más largas y monótonas del libro, justo cuando la anterior historia (la de sir Thopas, posiblemente otra caricaturización de Chaucer) ha sido interrumpida por el posadero bajo acusaciones de falta de rigor y obscenidad.

           19º el monje, un luchador de Dios que destaca por su gallardía y afición a la caza, así como por no seguir las tradiciones religiosas que considera severas o anticuadas. Se trata del personaje más culto del grupo, que sobresale en todo tipo de conocimientos (sobre todo de historia y literatura) y que propone contar las vidas de 100 personajes (hasta que el caballero le interrumpe después del personaje nº 17[26]).

           20º el capellán de monjas, que no llega a la altura cultural del monje pero que también aporta su propio granito de arena, a través de fábulas del mundo natural con sus propias moralejas (como la defensa de los relatos bíblicos), con ciertas dosis de ironía cómica (sucedida en aquellos que desdeñan las advertencias divinas).

           21º la monja, que recorre su peregrinación inmersa en sus propias oraciones a la Virgen María, y se define a sí misma como indigna hija de Eva. Se trata de un personaje que apenas interviene, y que cuando lo hace alude a los peligros de la ociosidad y cuenta la historia de Santa Cecilia.

           22º el paje del canónigo, un recién llegado a los peregrinos que habla sobre el oficio alquimista de su señor (un canónigo, capaz de derretir los metales, y convertir el plomo en oro), así como critica a su amo canónigo (por sus artimañas y delitos) e insiste en que la búsqueda de la piedra filosofal conduce a la ruina.

           23º el tesorero, que interviene porque el cocinero (al que le toca terminar su historia, según el posadero) se encuentra totalmente embriagado, y entonces se ofrece él a contar su historia. Eso sí, advierte a los presentes que se abstengan de hablar precipitadamente. Es Manciple, y por lo que cuenta en su historia parece estar obsesionado por los estados metamórficos de los seres vivos, casi todos ellos con su propio devenir moral.

           24º el párroco, un hombre honesto y con verdadera vocación de servicio[27], que contrasta con el fraile y al cual dedica su cuento, el cual es en realidad un sermón sobre los 7 pecados capitales y el arrepentimiento. Se caracteriza por ser sacrificado y devoto, pueblerino y sincero, un paciente sembrador del evangelio (frente a la herejía lolarda, por ejemplo[28]) y protector de los mendigos, que con poco se conforma y aspira a la limpieza de corazón.

b) Contenido de los Cuentos

           Según algunos críticos[29] Chaucer concibió sus Cuentos de Canterbury como una fórmula matemática, pues si cada uno de sus 30 personajes contaba un total de 4 historias, podría elaborar hasta 120 historias, que publicadas una tras otra le ayudarían a sobrevivir sus últimos años. Por supuesto, el cálculo no fue llevado a efecto, pues la muerte lo sorprendió cuando todavía llevaba escritos 24 relatos.

           Los académicos[30] dividen las historias en 10 fragmentos. Los cuentos que forman un fragmento están directamente conectados entre sí y dan una indicación clara de su orden (por lo general, con el personaje que pasa de la palabra a la otra). Sin embargo, hay menos conexión entre los fragmentos.

b.1) Prólogo inicial

           Dice (ver aquí.) que hubo 29 participantes en el concurso propuesto por el posadero de Tabardo, pero en él se mencionan 30 y se hace una presentación de cada uno de los peregrinos que van de viaje a la catedral de Canterbury, señalando características inquietantes y controvertidas de cada uno de ellos[31]. Se trata de un prólogo con diseño caótico[32] y una clara escala de valores morales[33] y humorísticos[34].

           En la posada Tabardo, en el barrio Southwark de Londres, el escritor (Chaucer) se une a un grupo de 29 peregrinos que se dirigen al santuario del mártir Thomas Becket de Canterbury.

           Se trata de un grupo heterogéneo que alberga representantes de todas las clases sociales de la época, desde la burguesía mercantil a la clase obrera, desde el campesinado a la jerarquía eclesiástica, y desde la aristocracia a la milicia[35]. En concreto, Chaucer describe a los representantes:

-de la nobleza, representada por 1 caballero, 1 escudero, su hijo y 1 arquero;
-del clero, representado por 2 monjas, 4 sacerdotes y 1 paje;
-de la alta burguesía, representada por 1 magistrado, 1 médico, 1 estudiante, 1 tesorero, 1 emisario y 1 terrateniente;
-de la baja burguesía, representada por 1 carpintero, 1 tejedor, 1 tintorero, 1 tapicero y 1 mercader;
-del mundo rural, representado por 1 labrador, su hermano, 1 cocinero, 1 marinero, 1 molinero, 1 mayordomo y 1 ama de casa.

           El narrador describe a cada uno de los peregrinos, a excepción de la monja y del capellán de monjas (cuya descripción se hará a lo largo de la peregrinación).

           El posadero es Harry Bailly, el cual sugiere que cada peregrino alegre la compañía del viaje a Canterbury con la narración de dos historias conocidas, así como otras dos en el camino de vuelta. Y que a cambio él ofrecerá una cena y alojamiento gratis a aquél cuya narración le haya parecido a él más interesante.

           Los peregrinos aceptan la oferta del posadero, y echan suertes para saber el turno de las narraciones. La suerte dice que la primera narración corra a cargo del caballero.

b.2) Cuento del Caballero

           Se basa en una historia (ver aquí.) de rivalidad amorosa entre Palamón y Arcite, quienes se encuentran presos en Atenas (bajo el poder de Teseo). Esta situación no les impide a ambos estar enamorados de Emilia, reina de las amazonas y esposa del rey que los tiene prisioneros. El amor y la conciencia les obliga a solucionar la disputa en un duelo, en el que Palamón sale derrotado. Cuando Arcite se alza en gloria, Venus y Saturno intervienen, y el héroe cae de su silla y muere. Tras lo cual, Palamón y Emilia consuman su amor. Se trata de un cuento basado en la Teseida de Boccaccio, que Chaucer dota de medievalismos[36] y rasgos caballerescos (amor cortés...) a través de la perfección poética.

           Comienza Chaucer la descripción del caballero presentando sus nobles valores, que lo convierten en un hombre distinguido. Tras lo cual describe su carrera militar, que le llevó a luchar hasta en 15 batallas mortales a lo largo de numerosos países (de toda Europa y Africa del Norte), defendiendo arduamente su patria y religión dentro de la Cruzada medieval. Posteriormente reafirma Chaucer su distinción, como hombre humilde, tranquilo y nada vulgar. Y acaba describiendo su ropa simple y gastada.

           El cuento del caballero se remonta a la época clásica, reinterpretando sus hechos en clave medieval[37]. Y en él el victorioso Teseo, duque de Atenas, regresa a casa después de conseguir la conquista de Escitia y haberse traído de allí a Hipólita (que ahora es su esposa) y Emilia (su hermana). Durante su regreso a Atenas, las mujeres atenienses están llorando y suplicando a Teseo que ataque a Creonte (rey de Tebas), por negarse a enterrar con honor a sus maridos.

           Teseo derrota a Creonte y, tras su conquista de Tebas, obtiene de allí 2 rehenes (Palamón y Arcite, amigos y primos). Mientras Arcite y Palamón cumplen su cadena perpetua en Atenas (encarcelados en el castillo de Teseo, en una torre que da a los jardines), un día ven a la joven Emilia desde su torre y ambos se enamoran de ella. Arcite es puesto en libertad poco tiempo después (por mediación de un amigo de Teseo), pero se le prohíbe poner un pie en Atenas.

           Sin embargo, ambos prisioneros son incapaces de mantenerse alejados de los encantos de Emilia. Arcite regresa a Atenas disfrazado de sirviente (logrando entrar como sirviente en la casa de Emilia), y Palamón logra escapar de la torre (y esconderse cerca de Emilia). Los dos hombres se baten a duelo por el amor de Emilia, y sin darse cuenta revelan sus identidades. Teseo es informado de ello, y tras darles caza declara que cada uno de ellos obtenga, en el plazo de un año, 100 caballeros, y en un torneo decisivo obtengan la mano de la dama.

           El día de la competición, los combatientes imploran a la divinidad. Palamón visita el templo de Venus (diosa del amor) y Arcite el templo de Marte (dios de la guerra), mientras que Emilia visita el templo de Diana (diosa de la caza) y allí reza para que se mantenga su castidad (sugiriendo que preferiría no casarse con ninguno de los dos).

           Arcite gana el torneo caballeresco, pero accidentalmente cae de su caballo (tras un pacto entre Marte y Venus) y sufre lesiones que amenazan su vida. Antes de morir, otorga su bendición a Palamón, y permite a éste casarse con Emilia.

b.3) Cuento del Molinero

           Relata la lucha (ver aquí.) de tres hombres por una mujer, con un tono anti-romántico, grotesco y vulgar. En concreto, narra la historia de un carpintero de Oxford llamado Juan (rico y arrendador de pisos) que es engañado por un estudiante llamado Nicolás (el Espabilado, el cual ha alquilado una habitación en su casa, está enamorado de su mujer Alison, y le ha predicho que vendría un 2º diluvio universal para alejarlo de la casa) y por un pueblerino llamado Absalón (el cual concierta citas con Alison, encaramándose a lo alto de su ventana).

           Dentro del trío amoroso, una noche Nicolás logra engañar a Absalón, haciéndose pasar por Alison y pidiéndole que cuando suba a la ventana bese su trasero. Por supuesto, lo que besa Absalón no es a Alison sino el trasero de Nicolás, y por eso el hombre de pueblo buscará vengarse del estudiante.

           En una nueva cita, y buscando venganza, Absalón vuelve a pedir a su amada que le enseñe el culo, mientras con un hierro candente busca quemar el trasero de Nicolás. Nicolás le espera con un pedo en la cara (que tira al pueblerino al suelo), aunque éste ha logrado quemar el culo de Nicolás (que grita de dolor, y consigue que Juan acuda con cántaros de agua, cayendo también de la ventana).

           Se trata de un cuento inspirado en los fabliaux (corpus de leyendas francesas medievales) de tema grotesco.

b.4) Cuento del Mayordomo

           Narra la historia (ver aquí.) de dos estudiantes de Cambridge (Alano y Juan) que, ante la situación moribunda de su rector, acuden a un molinero de Trumpington (Simón, llamado Simkin) para que les moliera una carga de trigo que traían. No obstante, el molinero tramposo les juega una mala pasada, aligerándoles el trigo (es decir, quedándose con la mitad de lo que traían) y cobrándoles de más. E incluso consigue espantar el caballo que traían para obligarles a producir tantos sacos de harina como les fuera posible, alojándose mientras tanto en el molino.

           Ante la trampa del molinero (que se ríe de ellos), la venganza de los estudiantes no se hace esperar, y cierta noche que el molinero ha de estar trabajando uno de ellos se acuesta con su mujer (mientras ésta iba al baño, y haciéndose pasar en la cama por el marido) mientras el otro hace lo mismo con la hija (a la que el estudiante seduce previamente). A la mañana siguiente la mujer cuenta todo lo sucedido al molinero, el cual acaba siendo apaleado por los estudiantes y viendo cómo éstos se marchan con todos los sacos de harina que pudieron.

           Se trata de un cuento basado en el cuento 6 del día 9 del Decameron de Boccaccio, con cierto acento del Gombert y los dos Clérigos de los fabliaux franceses.

b.5) Cuento del Cocinero

           Consiste en una historia (ver aquí.) inacabada (en el v. 56) sobre los servicios que un aprendiz de Cheapside (Perkin), holgazán y de vida ligera (en la que tanto bebe y baila que le llaman el Juerguista), hace para su mayordomo responsable, el cual se debate entre mantenerle en casa (en la cual está desviando a los demás sirvientes, y utilizando el dinero del negocio para sus juegos y apuestas) o despedirle (cosa que acaba haciendo).

           Una vez despedido, el aprendiz holgazán Perkin traba amistad con un tipo alegre (dado a la bebida) cuya esposa se gana la vida como prostituta (bajo la apariencia de regentar una tienda de comercio). Y consigue ser contratado por este nuevo amigo, a cambio de que le hiciera ciertos arreglos en la tienda.

           Por supuesto, el cuento está sin terminar, pues el posadero recuerda a sus compañeros peregrinos que no pierdan el tiempo, porque a diferencia del dinero, el tiempo no se puede recuperar. Tras lo cual pide al magistrado que cuente la siguiente historia.

b.6) Cuento del Magistrado

           Cuenta la historia (ver aquí.) de una joven romana llamada Constanza (modelo de pureza y feminidad), la cual navega sobre un mar de maldad. Todo empieza cuando Constanza es entregada por su padre (rey cristiano de Roma) a un sultán de Siria en matrimonio, a cambio de que el sultán se convierta al cristianismo. Sin embargo, la madre del sultán (y sus súbditos) se niegan a renegar de su fe, y hace lo posible por deshacerse de Constanza, a la que coloca en un barco a la deriva.

           La fe y pureza salvan a Constanza de estar perdida en el mar, y tras años de navegación incesante logra desembarcar en las costas de Northumbría, donde un policía y su esposa (Hermenegilda) le ofrecen refugio. Cierta noche que el policía está de servicio, un enemigo entra en la casa y asesina a Hermenegilda, a la que coloca junto a la cama de Constanza (la cual duerme y no se entera).

           A la mañana siguiente, el policía vuelve acompañado de Alla (rey de Inglaterra) y, tras descubrir el cuerpo de su esposa, decide investigar lo sucedido. El asesino se presenta en casa diciendo que había visto a Constanza matar a Hermenegilda, pero Alla no le cree y le golpea sin remedio. Además, le pide la mano a Constanza, y con ella tiene un hijo (Mauricio).

           Pero la felicidad dura poco, pues la madre del rey Alla (Donegilda) vuelve a odiar a Constanza, y cuando su hijo Alla está en Escocia le escribe para decirle que Mauricio está desfigurado y embrujado. Alla pide por carta a Constanza que cuide de Mauricio, pero Donegilda intercepta la carta y la falsea, ordenando su expulsión de Inglaterra en el mismo barco que la había traído a Northumbría.

           Finalmente, la joven logra regresar a Roma, junto a su padre. Lo mismo que Alla, que también acude a Roma para hacer penitencia por el matricidio que ha cometido (pues había golpeado sin remedio a su madre, por lo que hizo). En ese momento se encuentran Constanza y Alla, y deciden volver a Inglaterra para vivir y reinar juntos para siempre. Un año después, muerte el rey de Roma, y el pequeño Mauricio es elegido como su sucesor.

           El cuento está basado en la vida de Constanza, hija del emperador romano de las anglonormandas Crónicas de Trivet.

b.7) Cuento de la Mujer Casada

           Hace referencia (ver aquí.) a un caballero artúrico que, tras haber violado a una mujer, y poder eludir por ello la pena capital, se ve obligado a ir al exilio y encontrar en él respuesta a un acertijo: ¿Qué es lo que más desean las mujeres?”. Con sólo 12 meses para averiguar la respuesta, el condenado intenta varias cosas, hasta que ya sin tiempo acude finalmente a una horrible bruja (a la que, por su vejez, llama madre). La bruja le promete darle respuesta si se casa con ella, y el condenado acepta con repugnancia, ante el dilema de la muerte.

           La respuesta al acertijo es que las mujeres quieren estar a cargo de sus maridos” (es decir, tener autoridad sobre ellos y sus amantes). El caballero queda libre de todos los cargos, y la bruja le reclama cumplir lo pactado (es decir, casarse con ella).

           El caballero cumple su palabra, y sorprendentemente la bruja se convierte en una hermosa muchacha. Ya en el lecho matrimonial, la bruja le hace una oferta femenina¿Prefieres que sea bonita e infiel, o fea y fiel?”. Como respuesta masculina, el caballero la deja elegir a ella, y ante ese poder que ya tiene ella sobre su marido, la bruja decide ser bella y fiel. Y ambos vivieron felices para siempre.

           El cuento parece sacado del inconcluso Espejo del Matrimonio de Deschamps, aunque adaptado a una fuente irlandesa perdida. Según otros, Alice Perrers, amante del viudo y anciano Eduardo III , pudo haber sido la inspiración para la protagonista de esta novela, pues a lo largo de su vida estuvo muy unida a Chaucer.

b.8) Cuento del Fraile

           Narra la historia (ver aquí.) de un emisario de tribunal (o alguacil), que hace un pacto con el diablo (vestido de oficial judicial) para compartir por igual (en oro y plata) todo lo recaudado a los deudores de la Iglesia, si éste le enseña los métodos para recaudar lo máximo posible (lo cual le enseña, a través del espionaje, búsqueda de presas y castigo a los deudores).

           Cuando el emisario está inmerso en tratar de sacar una dádiva a una pobre mujer, ésta maldice con rabia al emisario, y le desea ser llevado por las garras del diablo (según las maldiciones de la época). El deseo de la pobre mujer se cumple exactamente en el acto, pues en cuanto sale de allí el emisario, y no encuentra el camino de vuelta, se encuentra con un guardabosques (el diablo, que cada vez se disfraza de una manera distinta), que lo engaña y lleva al infierno.

b.9) Cuento del Alguacil

           Se trata de una inversión (ver aquí.) del Diálogo de los Milagros de Heisterbach (en que un monje cisterciense iba al cielo y allí encontraba a sus hermanos, bajo el manto de la Virgen María[38]), y la feroz sátira El Día de la Vejiga del Cura de Jacques de Baisieux (del que Chaucer saca la idea de las flatulencias del fraile[39]). En el caso del cuento del alguacil, se trata de un fraile carmelita que, tras acabar yendo por su codicia al infierno, encuentra allí a sus hermanos, entre las nalgas de Satanás.

           En concreto, dicho carmelita predicaba en una zona pantanosa de Yorkshire llamada Holderness, pidiendo donaciones para su convento casa por casa. Hasta que llama a la puerta del propietario Tomás, un histórico donante que esta vez yace enfermo en cama, mientras su esposa le explica al fraile que acaban de perder a su hijo. El fraile responde que en una visión había visto cómo su hijo era llevado al cielo, que la enfermedad de Tomás era debida a su tacañería y que, debido a su pobreza, él estaba más cerca de Dios.

           El propietario Tomás le replica al fraile que acepte su regalo, el cual se encuentra escondido bajo sus nalgas. Cuando el fraile se acerca para tomar el regalo de Tomás, éste le recompensa con un fuerte pedo y pide a sus sirvientes que lo expulsen.

           Más tarde, y mientras el fraile duerme en su casa abrazado a todos sus bienes, llega a su cama un ángel del cielo, y éste le invita a seguirle para mostrarle el premio a sus esfuerzos recaudatorios. El vacilante fraile decide seguir al delicioso ángel, y en un abrir y cerrar de ojos se encuentra en un lugar de desolación y tragedia. En medio de su desesperación, el fraile descubre que dicho ángel es Satanás, que le dice que ése es su premio obtenido (a su codicia) y que, tras levantar su peluda cola, suelta un pedo ensordecedor. Todos los demás diablos imitan a Satanás, y tirándose sendos pedos (lo más fuerte que pueden) empiezan a expulsar de ellos a decenas y decenas de frailecillos, como si fueran heces.

b.10) Cuento del Estudiante

           Sucede (ver aquí.) en la región lombarda de Saluzzo, en la que un joven marqués (llamado Walter) todavía no ha encontrado esposa, y por eso todavía no tiene un heredero al trono. Bajo la insistencia de sus interesados súbditos acepta casarse, pero sólo a condición de que él mismo elija a la esposa, y ésta sea lo más digna para él. Tras una larga búsqueda, el joven soberano anuncia al pueblo que ya ha hecho su elección, y que se casaría ese mismo día.

           Cuando los ciudadanos del marquesado se acercan en torno al palacio, lo que ven es que el marqués entra en la humilde casa de un granjero, y que allí le pide la mano de su hija. El granjero accede perplejo a la petición, y la muchacha granjera (llamada Griselda) es llevada inmediatamente al palacio, en el cual es despojada de todas sus miserias y vestida como una reina. Tras lo cual, la pareja sale a saludar el balcón palaciego, y poco después tienen varios hijos.

           A pesar de sus orígenes humildes, Griselda demuestra ser experta en el manejo de asuntos políticos, sobre todo cuando su esposo está fuera o de viaje. Y esto hace a Walter recelar, y decidir poner a prueba la fidelidad y obediencia absoluta de su esposa. La 1ª prueba que le pone es asesinar a sus dos hijos, ante lo cual la mujer permanece impasible y cumple la voluntad de su marido (el cual queda totalmente sorprendido). La 2ª prueba que le pone tiene lugar 12 años después, y consiste en repudiarla en privado, en favor de una amante de Bolonia más rica y joven que ella (a lo cual nuevamente Griselda accede).

           Poco después, Griselda es convocada de nuevo a palacio para trabajar como sirvienta (y preparar el lecho nupcial para la nueva novia de Walter), y de nuevo Griselda accede. Nada más entrar al palacio, el soberano (Walter) desenmascara la puesta en escena, declarándole su amor, confesándole que no hay ninguna otra amante, dejándole claro que ella es su verdadera y única esposa y haciendo pasar a su ficticia amante y paje de Bolonia: su hijo e hija, de los cuales había fingido su muerte. Griselda es vuelta a vestir de marquesa, y recibe a sus dos hijos en medio de una gran fiesta.

            Se trata de una obra inspirada (a la inversa) en la traducción que hizo Petrarca al latín de la última historia del Decameron de Boccaccio, sobre un esposo que trata de probar la fidelidad de su esposa hacia él, similar a las pruebas de Job. En este caso, el estudiante cuenta cómo una esposa amorosa y paciente (Griselda) ha de soportar injustamente una serie de pruebas de fidelidad, por parte de su desconfiado esposo.

b.11) Cuento del Escudero

           Comienza describiendo (ver aquí.) el épico romance de incesto entre los 2 hijos (Algarsif y Cambalo) e hija (Canace) del poderoso rey Gengis Kan, tenido lugar en la ciudad tártara de Tzarev durante el 20º aniversario de reinado del padre (a cuyo banquete había entrado el joven y misterioso caballero portando regalos de los reyes de India y Arabia[40]).

           Hasta que el cuento es interrumpido por Franklin (el terrateniente) y se da por acabado.

           Su ambientación está basada en los relatos de viajes medievales hacia el Oriente, y su temática en el temprano poema de Chaucer Anelida and Archite.

b.12) Cuento del Mercader

           Narra la historia (ver aquí.) de un matrimonio de Pavía conformado por Enero (viejo de 70 años, y maltrecho) y Mayo (joven de 18 años, y hermosa). Debido a la edad, Enero queda ciego, y aunque mantiene a raya a la joven Mayo, ésta aprovecha un despiste del ciego para unirse a su amante Damián (el joven escudero de Enero). Para no ser descubierta, Mayo se sube a los hombros de su esposo, y se funde con su amante en la copa de un árbol (un peral) del jardín de casa.

           Justo en medio del engaño (cuando los amantes están desnudos sobre el árbol), el dios Plutón devuelve la vista al viejo Enero, y éste se queda asustado al descubrir la treta de su joven esposa. Al verse descubierta, Mayo se inventa la historia (inspirada en la diosa Perséfone) de que la única forma de devolverle la vista era unirse con un joven apuesto en la copa de los árboles. Y el viejo marido dice creerla, pues ha recuperado la vista y a su mujer.

           Se trata de un cuento basado en el cuento 9 del día 7 del Decameron de Boccaccio (una copia el Masnavi de Rumi), y en la elegíaca y licenciosa Lydia de Arnulfo de Orleans.

b.13) Cuento del Terrateniente

           Narra la historia (ver aquí.) de la noble bretona Dorígena, casada de igual a igual con el caballero Arverago de Caerrud en la ciudad costera de Penmarch. Con el tiempo, el marido tiene que partir durante 2 años a una travesía marina hacia Inglaterra, y deja a su esposa a merced de Aurelio, un escudero lascivo que no para de instar a Dorígena a unirse con él, a través de todo tipo de artilugios y artes mágicas.

           La prudente esposa Dorígena se debate entre mantenerse fiel a su marido (de por vida), volverse a casar (en caso de haber muerto Arverago en la travesía) o suicidarse (sobre los acantilados del océano). Y así va dando largas, e imponiendo condiciones aparentemente imposibles a Aurelio, sobre los pasos a dar para su consentimiento (como que consiga hacer desaparecer todos los escollos de la costa bretona).

           Un mago consigue cumplir las condiciones impuestas por Dorígena a Aurelio, durante una marea alta. Pero en el último minuto, y gracias a un impulso temeroso de Aurelio, éste libera a Dorígena de la obligación de engañar a su esposo. Finalmente regresa Arverago, y todos terminan en paz.

           El cuento está basado en el libro IV del Filocolo de Boccaccio, y en el 5° cuento del 10° día del Decameron[41].

b.14) Cuento del Médico

           Relata la historia (ver aquí.) de Virginio y Virginia, en la cual el autoritario padre (el noble romano Virginio) asesina a su virtuosa hija (la joven y laboriosa Virginia, de 14 años y enemiga de las fiestas) para evitar un matrimonio no deseado con el juez inicuo Apio (el cual se enamora de ella, pide a su alguacil Claudio investigarla, decreta que es una esclava fugitiva y obliga a su padre a sacarla de su secuestro, y entregarla a la corte).

           Padre e hija están de acuerdo en preferir el honor a la vida, consuman la decapitación y envían la cabeza a los tribunales de Apio. Apio condena a Virginio por asesinato, pero el pueblo se levanta contra el juez y consigue que lo depongan por corrupción, tras lo cual Apio se suicida y Virginio es enviado al exilio.

           El cuento está sacado de uno de los dramas del libro III de la Historia de Roma de Tito Livio, que Chaucer adapta medievalmente a través del Roman de la Rose de Guillermo de Lorris y de la Confesión de un Amante de Gower. Fue uno de los escritos ingleses más antiguos que se conservan sobre el tema de las relaciones entre padre e hija.

b.15) Cuento del Confesor

           Describe la historia (ver aquí.) de 3 amigos de Flandes que eran amantes del juego y las tabernas, y que tras una borrachera deciden ir en búsqueda de la muerte para vengarse de ella, por todas las muertes que había provocado en el pueblo y en uno de sus amigos. En su búsqueda reciben el consejo de un viejo, que les explica que la muerte yace bajo un árbol, y les indica cómo encontrarlo.

           Los tres amigos van en búsqueda de ese árbol, y cuando lo encuentran descubren bajo su suelo un tesoro enterrado, con los supuestos secretos de la muerte. Felices los tres, deciden esperar allí todo el día, para poder desenterrarlo al anochecer.

           Entonces uno de ellos parte rumbo al pueblo (a instancias del cabecilla del grupo), para traer vino y celebrarlo. En su ausencia, los otros dos planean matarlo para quedarse con el tesoro, hecho que consuman cuando éste regresa. Para celebrarlo, los dos supervivientes brindan con el vino traído, sin saber que éste había sido envenenado por su 3º amigo. Así, los que habían intentado vengarse de la muerte acaban matándose entre ellos.

           La historia tiene partes análogas con ciertas obras de Novelino (en sus coplas rimadas) y la Historia de Fray Cipolla del Decameron de Boccaccio, así como historias paralelas en los cuentos persas y budistas.

b.16) Cuento del Marinero

           Cuenta la historia (ver aquí.) de una esposa caprichosa de Saint Denis, que ante la tacañería de su marido (un rico y avaro comerciante), y al haber perdido ya 2.000 monedas de oro por su afición al juego, decide pedir prestados 100 francos a un fraile (el hermano Juan, que estaba de visita en su casa) para comprarse vestidos.

           El fraile es un hombre de reputación dudosa, y tras la comida pide prestada esa misma cantidad (100 francos) al mercader, para según él dársela a los pobres y devolvérsela en 3 días (cuando el mercader regresase de Brujas, de recargar mercancías). No obstante, el fraile licencioso entrega esa misma tarde los 100 francos a la mujer (que es su prima), pidiéndole a cambio su cariño (dormir esa noche juntos) y favores durante esas dos noches (sobre todo, que pusiera el dinero bajo la cama).

           Cuando el mercader avaro regresa del trabajo para desayunar, 2 días después (pues todo había ido más rápido de lo esperado), reclama al fraile su dinero. Pero éste afirma habérselo devuelto ya a su mujer (el día anterior), a la cual vio poner el dinero bajo la cama. La mujer se ve en la necesidad de asentir ante lo dicho por el fraile, pues no puede decir la verdad. Y cuando el mercader va a mirar bajo la cama, encuentra su dinero.

           El cuento está recogido de uno de los motivos folklóricos más conocidos de la época, el del Regalo del Amante Recobrado, así como de algunas de las historias del Decameron de Boccaccio.

b.17) Cuento de la Priora

           Narra la historia (ver aquí.) de un niño de 7 años, hijo de una viuda, que se dedicaba a ensayar el Alma Redemptoris Mater todos los días, cuando iba camino de la escuela (en la cual le habían pedido aprender la 1ª estrofa, la del Madre benigna del Redentor) y tenía que atravesar la judería de su ciudad (Lincoln).

           Hasta que unos pérfidos judíos, incitados por Satanás (el cual tiene su nido de monos en el corazón de los judíos) y corroídos de envidia al escuchar aquel canto angelical, deciden degollar al niño, esconder su cuerpo en un pozo seco y poner su cabeza bajo un montón de maleza (pues la cabeza sigue cantando). Con el paso del tiempo, los asesinos son por fin capturados, ajusticiados, arrastrados por caballos salvajes, y finalmente colgados.

           Lejos del terrible crimen, el niño degollado logra convertirse en toda una leyenda, pues cuando su cadáver es por fin hallado (por su madre), de su garganta todavía sigue brotando aquel angelical canto. E incluso en sus exequias sigue haciendo lo mismo. Lo cual hace que el sacerdote pregunte al muerto cómo logra hacer eso, respondiéndole éste (el niño) que lo hace por un milagro de la Virgen (que le puso un grano en la lengua, y le hace seguir cantando mientras el grano siga vivo).

           El cuento está sacado, a nivel convencional, de los Acta Martyrum de la Iglesia primitiva. Pero con la mala idea de cambiar los verdugos romanos por unos nuevos enemigos (los judíos), e incluso con la banalización, para el caso del canto post-mortem, de la preciada leyenda local del gran Hugo de Lincoln[42]. No obstante, el cuento se trata, desde el punto de vista literario, en uno de los más perfectos de Canterbury.

b.18) Cuento de sir Thopas

           Es contado por el propio Chaucer, y viene a continuar (ver aquí.) las exageraciones mitológicas iniciadas por la priora, a través de una parodia sobre las novelas de caballerías y sus amantes[43]. En ella se describe la campaña del caballero creído Thopas de Flandes (que Chaucer leyó hace tiempo”, y casi no recuerda) contra el gigante Olifante, así como sus aventuras amorosas con la reina de los duendes, en un tono confuso y burlesco hacia las convenciones de género y métrica literaria (que Chaucer imita para resaltar su monotonía y falta de valor literario[44].

           Hasta que el cuento es cortado en seco por el posadero, justo cuando sir Thopas se dispone a batirse con Olifante. En este caso, por su obscenidad y falta de rigor. Tras lo cual, el propio Chaucer saca de la chistera el 2º de los relatos narrados por él mismo, y con él mismo como personaje principal: el cuento de Melibeo.

b.19) Cuento de Melibeo

           Es también contado por el propio Chaucer, y narra (ver aquí.) lo sucedido al rico y feliz caballero Melibeo (con quien Chaucer se identifica) cuando hubo de ausentarse, y en su ausencia su casa fue saqueada por tres gamberros, así como golpeadas y ultrajadas su mujer e hija (a la cual casi matan).

           También describe el tedioso y largo diálogo posterior entre Melibeo y su esposa Prudencia, que discuten sobre la mejor manera de vengarse de los atacantes (sin dejarse llevar por las pasiones). Citando proverbios comunes y la Biblia, ambos abogan por el uso del diálogo con los agresores (los cuales se arrepienten), y prefieren dejar la justicia en manos de Dios.

           Se trata de una traducción al inglés del Libro de Melibeo y la dama Prudencia de Renaut de Louhans, que a su vez es una traducción libre del Libro de la Consolación y Consejo de Albertano de Brescia[45]. Su propósito es contestar con la verdad a las falacias del anterior de sus cuentos (el de sir Thopas)[46], y para eso cita a los autores de mayor prestigio mundial, tanto clásicos (Séneca, Ovidio, Catón y Cicerón) como cristianos (Agustín, Jerónimo y Gregorio Magno), Eso sí, con la intención de aburrir[47], aunque al posadero le parezca interesante[48].

b.20) Cuento del Monje

           Consiste en una narración lineal (ver aquí.) sobre las biografías de 17 personajes de la humanidad, como Lucifer, Adán, Sansón, Hércules, Nabucodonosor II de Babilonia, Baltasar I de Babilonia, Zenobia I de Palmira, Pedro de Castilla, Pedro I de Chipre, Bernabé Visconti, Ugolino Gherardesca, Nerón, Holofernes, Antíoco III de Siria, Alejandro Magno, Julio César y Creso de Libia.

           Su contenido está sacado del Desgracias de los Personajes Famosos de Boccaccio, de la leyenda de Ugolino de Pisa y del 9º círculo del Infierno de Dante. Y posiblemente pertenece a un escrito independiente previo a los Cuentos de Canterbury, que aquí introdujo Chaucer[49] como ejemplo de finales dramáticos, por supuesto medievalizados (ed decir, tras haber alcanzado la gloria[50]).

b.21) Cuento del Capellán

           Consiste en una fábula animal, y narra (ver aquí.) la historia de una pobre viuda que tan sólo posee 2 hijas, 3 vacas, 3 cerdas, 7 gallinas (entre ellas la inigualable Pertelote), 1 oveja (Molí) y 1 gallo insuperable en belleza y canto (Chanticleer, amante de Pertelote desde pequeño).

           De forma irónica y cómica describe cómo un zorro logra engañar a Chanticleer (alabando su voz, y pidiéndole que cante con los ojos cerrados) y llevárselo a la boca. Y cómo el gallo Chanticleer logra escapar del zorro (pidiéndole gritar, para huir así de quienes han salido a su caza) y huir de su trágico destino con Pertelote.

           El cuento relee la leyenda medieval Chanticleer y el Zorro de Román de Renart, y alude en una de sus partes al Sueño de Escipión de Cicerón (cuando Chanticleer cuenta a Pertelote su sueño premonitorio de los hechos), a la hora de sopesar la posibilidad de prevenir la muerte y no desdeñar los sueños bíblicos.

b.22) Cuento de la Monja

           Relata la historia (ver aquí.) de la joven romana Santa Cecilia (deseosa de ofrecer su virginidad a Dios), y el martirio que tiene que sufrir en vida (en su noche de bodas) por parte de su prometido Valeriano (que no cree en Dios), y en su muerte por parte del prefecto Almaquio (tras arrojarla al fuego, a su espada y a la decapitación).

           El cuento está relatado de forma fidedigna, de acuerdo a la Leyenda Aurea de De la Vorágine y a una vida de la santa escrita en griego por Metafrasto[51]. Y viene así a replicar al cuento de la priora.

b.23) Cuento del Paje

           Se dedica a condenar (ver aquí.) tanto el oficio alquimista de su amo canónigo (capaz de derretir los metales, y convertir el plomo en oro), como a su amo canónico (por su bribonería) y a otros canónigos más (que engañan a los crédulos sacerdotes, quitándoles su dinero).

           También advierte del peligro de creer la existencia de piedras filosofales (otorgantes de inmortalidad), y del hecho de involucrarse en su búsqueda (pues eso introduciría en caminos oscuros y delictivos).

           El cuento tiene paralelos con la filosofía de Llull y la ciencia del Espejo Mayor de Vincent de Beauvais, refleja vastos conocimientos de alquimia (de la que Chaucer pudo estar desengañado[52]) y destapa las diferentes formas de engañar que ésta tiene.

b.24) Cuento del Tesorero

           Cuenta una leyenda (ver aquí.) sobre el origen de los cuervos negros, diciendo que en principio eran blancos hasta que un hombre llamado Febo (al que compara con el legendario Febo griego) los convirtió en negros. En efecto, Febo es un arquero que vive tranquilo en su pueblo de Blean Wood (en la carretera a Canterbury), mientras disfruta de un cuervo blanco y hermoso al que ha enseñado la habilidad de imitar el lenguaje humano.

           Un día se entera por éste que su esposa le es infiel, y entre la tristeza y la frustración decide matar a su mujer (de un flechazo). Inmediatamente después se arrepiente Febo de lo que ha hecho, y entre los remordimientos maldice al cuervo (por haberlo inducido al asesinato) y decide arrancarle las plumas blancas, dejarlo sin habla y encomendarlo al diablo (el cual lo lleva al infierno, y allí se vuelve negro). En ese mismo momento todos los cuervos perdieron sus plumas blancas, se volvieron negros y empezaron a graznar.

           El cuento está basado en la Metamorfosis de Ovidio, y su fábula sobre Apolo y Coronis.

b.25) Cuento del Párroco

           No relata una historia, sino que suelta un sermón (ver aquí.) dedicado al fraile sobre el cuidado que se ha de tener hacia los 7 pecados capitales, luchando contra los vicios e hipocresía. Se trata de la más larga de las historias de los peregrinos, en forma de monótono tratado moral en prosa sobre los 3 tipos de penitencia, y la única que es auténtica (la llevada por la atrición, o arrepentimiento del corazón) según la Summa de Casibus Poenitentiae de Peñafort y la Summa Vitiorum de Perault[53].

b.26) Epílogo final

           Contiene la disculpa de Chaucer (ver aquí.) por las partes vulgares e indignas de estos cuentos, y pide perdón por la frivolidad y vanidad de su obra, tanto de ésta como de las anteriores[54]. Al mismo tiempo, agradece Chaucer a Dios el haberle dado la oportunidad de escribir obras más piadosas y más morales[55], así como se encomienda a las oraciones del lector por la salvación de su alma.

           No obstante, no está claro si la renuncia a seguir contando cuentos forma parte del libro (como un elemento irónico más), o es una confesión sincera con que el autor responde al anterior tratado del párroco sobre el arrepentimiento, o es un intento por publicitar los futuros nuevos cuentos de Chaucer (que no se llevaron a cabo, por acaecerle la muerte en este momento).

           En todo caso, la interpretación de la retractación de Chaucer está ligada a sus modelos de referencia (el Decameron de Boccaccio y el Cancionero de Petrarca)[56], los cuales son un ejemplo claro de alejamiento paulatino de la condición pecadora del hombre, hasta llegar a un verdadero arrepentimiento y al redescubrimiento de los valores cristianos de retorno a la comunión con Dios[57]. Con ello, Chaucer estaría animando a saber distinguir lo sagrado de lo profano en sus obras, de forma respetuosa. Y ofreciendo al lector la posibilidad de elegir sus obras (de todo tipo) según su propio gusto[58].

c) Comentario a los Cuentos

           Los Cuentos de Canterbury nos han dejado una auténtica colección de personajes e historias medievales, cada cual con su propio drama y desenlace. De hecho, una de las finalidades de los Cuentos era precisamente esa: describir el mundo medieval del momento, poniendo el acento en aquellos temas que eran motivo de discordia entre los personajes (la mayoría) y los que realmente unían al grupo (la minoría). Se trata, por tanto, de un mundo complejo en cuanto a su composición, y sencillo en cuanto a su comprensión.

           Por otro lado, ya decía Regine Pernoud que “la Edad Media fue hábil en introducir su cultura en todos los ámbitos de la vida, y en mantenerla eterna en ellos en el transcurso de los siglos”. En concreto, alude la dra. Regine a “los vestigios culturales de la época medieval, que son más numerosos que los de todas las demás épocas reunidas”. Es imposible circular por Europa, por ejemplo, sin toparse con un monasterio del s. XII, con un fresco del s. XIII o con un códice literario del s. XIV.

           Veamos, pues, cómo estaba compuesto este mundo y cultura medieval, que es lo que realmente trató de rezumar los Cuentos de Canterbury de Chaucer, tanto a nivel agrícola como urbano, tanto a nivel comercial como religioso. Sobre todo haciendo hincapié en lo que trató de hacer hincapié su erudito autor: las diferencias de clases sociales.

c.1) Generalidades demográficas

c.1.1) De 1200 a 1300

           Supo consolidar el crecimiento poblacional[59] de los 200 años anteriores, en todos los sectores[60] y pasando a tener:

-en habitantes totales, de 69 a 75 millones, de 1200 a 1300,
-en crecimientos anuales, del 43
%o en Inglaterra, 39%o en Francia, 48%o en Alemania[61].

            Se trató de un crecimiento más por razones de espíritu que por razones objetivas[62], y obligando a producir mucho más de lo que se hacía[63]. La esperanza media de vida se situó en los 35 años[64], y la mortalidad se concentró en el primer año de vida.

            Por zonas geográficas, el sostenimiento demográfico fue capital para ceder el liderazgo europeo a unas regiones y no a otras. Fueron las zonas con mayor densidad:

-Ile de France, con 120 hab/km2,
-Lombardía y Toscana, rozando los 100 hab/km
2,
-Francia, Italia y Flandes, con 30 hab/km
2.

c.1.2) De 1300 a 1350

            Rompió y hundió el cambio de tendencia poblacional, pasando a tener en nº habitantes:

-de 75 a 86 millones, de 1300 a 1340,
-de 86 a 45 millones, de 1340 a 1350,
-de 45 a 51 millones, de 1350 a 1380.

            De 1300 a 1348 se observa una paralización del crecimiento técnico, que no supo dar solución a una serie de alteraciones climatológicas o Cambio Climático de 1300[65]. Así, la pérdida de cosechas vino a traer, hacia 1315-1320, la subida del precio del pan y la leche.

            En 1348, la llegada de la Peste Negra vino a remediar la subida de precios y hambrunas, pero diezmó a los pequeños propietarios con epidemias en la alimentación. La nupcialidad descendió[66] y la mortalidad hizo desaparecer al 50% de los europeos[67], poniendo la esperanza de vida en los 30 años.

c.1.3) De 1350 a 1380

            Consolidó el nº de 45 millones de habitantes de 1350, y lo elevó a los 51 millones en 1380, con crecimiento lento pero constante de 100.000 habitantes más por año, concentrados en torno a:

-Francia, que se quedó en 12 millones,
-Alemania, que que quedó en 7,3 millones,
-Italia, que que quedó en 7,3 millones,
-Inglaterra, que se quedó en 3 millones.

c.2) Agricultura medieval

            Fue el resultado de la fusión de 2 elementos[68]:

-las nuevas técnicas,
-los nuevos productos.

            En cuanto a nuevas técnicas, la invención del arado de vertedera[69] fue esencial para voltear la tierra y airearla. Además, se compaginó muy bien con el arado de ruedas, necesitando para ello[70]:

-una fuerza de tracción mayor, como 4-8 bueyes o incluso caballos,
-que las parcelas fueran alargadas, para las idas y venidas de la fuerza tractora.

            También se utilizó el barbecho[71] para dar mayor fertilidad a la tierra[72], con rotación bienal[73], trienal[74] o cuatrienal[75].

            Otros cultivos también enriquecieron la producción:

-la viña, de gran rentabilidad[76], para consumo de vino en la ciudad,
-los productos tintóreos, como la planta pastel
[77], azafrán, lúpulo[78]...
-las huertas, para los productos urbanos
[79].

            En cuanto a la ganadería, ésta ofreció:

-carnes, para abastecimiento de las ciudades,
-leche, lo que implicó mejorar las razas y racionalizar su explotación,
-nuevos pastizales, lo que fue causa de conflictos entre campesinos.

            En conjunto, millones de hectáreas fueron puestas en explotación, destacando las zonas:

-del centro-norte, que adquirió la primacía agraria y demográfica sobre el resto,
-del sur, que seguía manteniendo sus propios cultivos
[80] y formas de explotación[81].

c.2.1) Roturaciones

            Hacia 1300 Europa estaba inmersa en la utilización y cultivo de millones de hectáreas de bosque y matorral, fenómeno conocido como el de las “grandes roturaciones”.

            Este proceso de explotación del suelo europeo, existente todavía hoy en día[82], pasó por 3 fases:

-hacia 1100, donde cada campesino arrancaba terreno a los bosques, y ganaba terreno a las cañadas públicas;
-hacia 1200, donde auténticas empresas
[83] empiezan a colonizar las tierras[84] que rodeaban los pueblos[85];
-hacia 1300, donde el proceso se detiene y modifica, obteniendo su re-estructuración final
[86].

            En cuanto a las formas de dominio del suelo, sobresalieron 3 modelos:

-Inglaterra y el noroeste, con llanos y campo abierto, fincas de 200-1000 m. largo x 15-20 m. ancho, cereal y tierras para grandes arados, roturación trienal, arado de rueda y vertedera;
-Gales, Escocia e Irlanda, con predominio del paisaje céltico, poblamiento en pequeñas aldeas rodeadas de tierras, zonas alejadas para la ganadería, parcelas irregulares;
-el Mediterráneo, con gran variedad de suelos, huertas, sistemas de regadío, cultivos de secano, viñedo y olivar como prototípicos, sin gran relación agrícola-ganadera
[87].

c.2.2) Técnica agrícola

            Sucedieron de forma lenta y sin ninguna revolución espontánea. Fueron la suma de muchos pequeños avances, sin protagonismos pero con acumulación de modelos de un sitio a otro. Tuvieron que ver con el aprovechamiento de la energía, tanto animal como humana.

            Y basaron sus avances en el perfeccionamiento de:

-los utillajes de herramientas[88],
-el uso del hierro
[89],
-el uso de la piedra
[90].

            No obstante, el invento de la ballesta resultó letal, y su utilización fue prohibida por los concilios eclesiales, al considerarse un arma desproporcionada.

c.2.3) Técnica animal

            Basó sus avances en la lenta generalización de[91]:

-la herradura[92],
-el collarón rígido para animales y carros,
-el aparejo en hilera, y no en cuadrigas, de animales,
-la utilización del buey para pesos pesados
[93].

            Fueron, además, nuevos inventos medievales:

-el estribo, con monta segura para el caballo,
-el freno bucal, capacitando al caballo para luchar pesada y velozmente.

            El caballo, pues, fue preparado:

-para el campo de batalla más avanzado[94],
-para los campos más superpoblados
[95].

c.2.4) Técnica hidráulica

            Basó sus avances en la generalización de los molinos de agua[96], que ponían engranajes a las corrientes de agua y movían así enormes piedras-ruedas, utilizando su fuerza para diversas tareas.

            Esto conseguía:

-moler grano[97] a las mujeres[98] para la harina doméstica[99],
-batanear los paños
[100],
-elaborar el lino y la uva, producir papel
[101]...

            En cada pueblo hubo 1 ó 2 molinos, pertenecientes a las gentes señoriales y a su monopolio[102].

c.3) Ciudad medieval

            Tuvo 2 vertientes, la económica y la legal:

-añadiendo nuevos y mejores oficios que el entorno,
-diversificando las fuentes de renta y actividades,
-organizando el trabajo a nivel comunitario.

            A nivel económico, la ciudad fue un asentamiento de población que aglutinó relativamente más población que el entorno, con división del trabajo. Cada país tuvo circunstancias distintas[103], y cada ciudad sus propios procesos históricos[104]. Los gremios[105] extendieron sus modelos por todos sitios[106], y vinieron a ser el referente de calidad[107] y bienestar[108] de la nueva ciudad del consumo, con formación profesional[109] incluida.

            A nivel legal, los estatutos y fueros configuraron el concepto de ciudad, ya viniesen antes o después de su fundación[110]. Los fueros vinieron a sellar el modelo social pactado, y tuvieron en todos los lugares las mismas constantes:

-status libre de población,
-ventajas mercantiles,
-privilegios fiscales, a nivel de reducción de impuestos.

            En cada zona hubo diversidad en la administración de servicios, originando esto el fenómeno de familias de fueros[111]:

-desde Westfalia a Holstein, y desde Holstein a Estonia,
-desde Normandía a Inglaterra, y desde Inglaterra a Irlanda y Gales.

            Destacaron, además, como muy particulares:

-los fueros de España,
-los fueros de Alemania
[112].

c.3.1) Del noroeste

            Abarcó el valle del Rihn, Inglaterra, Flandes y Alemania, como modelo heredero:

-de los wiks carolingios,
-de los viejos núcleos episcopales.

            Agrupó a enteras colonias mercantiles, que fueron invernando cada vez más establemente en estos núcleos. Y empezó a darles privilegios, singulares por el tipo de población mercantil instalada. Así, muchos artesanos, de origen campesino, empezaron a buscar las ventajas fiscales y libertades del hombre libre[113].

            Y tras agrupar y dar privilegios a los mercaderes, la ciudad nor-europea empezó a crecer gigantescamente, diferenciando 2 tipos de espacio urbano:

-la civitas, o lugar de la antigua estructura noble y eclesial[114],
-el burgo, o barrio extramuros donde vivían los artesanos y mercaderes
[115].

            Hacia 1300 este modelo ya estuvo del todo asentado[116], siendo Brujas, Gante, Londres, Colonia, Estrasburgo y Basilea un fiel ejemplo de ello.

c.3.2) Del mediterráneo

            Siguió la tradición romana, allí donde la aristocracia no había abandonado del todo las ciudades romanas[117].

            El sur de Italia, por su vínculo con Bizancio, consiguió pronto el apogeo comercial, dirigido principalmente hacia Sicilia y Egipto. Venecia, Amalfi, Bari, Nápoles, Pisa y Génova fueron las primeras en emerger.

            En el sur de Francia, sin contactos bizantinos ni musulmanes, hubo un lento despegue urbano de la zona del Loira[118], y de los dominios de los Capeto y Plantagenet[119].

            En el norte de España, León, Nájera y Barcelona[120] fueron las ciudades más destacadas, con su matiz de frontera europea ante el Islam.

c.3.3) Del este

            Ya a inicios del s. XI había empezado a desarrollar rasgos cristianos civilizadores, estableciendo desde sus inicios monarquías y ciudades reales fortificadas o gorod, con sede episcopal y mercados fluidos.

            Aunque su verdadero apogeo vino de la mano de los suecos-varegos[121], que se dedicaron a la exploración de rutas comerciales, crearon el eje Báltico-Mar Negro, y dinamitaron miles de espacios vírgenes.

            Tras el año 1200 los alemanes fundaron el resto de núcleos urbanos eslavos, terminando de configurar estos lugares[122] por medio de colonos que llegaron aquí copiando sus modelos y fueros germanos.

            Destacaron Cracovia y Poznan como sedes episcopales, y Novgorod-Rusia y Ezstergom-Hungría como sedes reales.

c.4) Comercio medieval

            Sin el desarrollo del campo, y su incorporación a la ciudad, ésta no hubiera podido desarrollarse lo que se desarrolló[123]. Por otro lado, en el s. XIII el proceso fue inverso, y la ciudad empezó a introducir sus ideas, modas y estilos de vida en el campo[124]. Luego la atracción fue mutua, como podía verse en el trasiego de personas del campo a la ciudad, y viceversa.

            La ciudad europea[125] se surtió de los productos del campo[126], de las materias primas naturales[127], y de población campesina[128] para configurar su urbanismo[129].

            Así pues, el sistema feudal rural vino a transformarse en un sistema feudal urbano, convirtiendo a la ciudad:

-en centro de distribución y comercialización,
-en una economía de intercambio monetario
[130].

            La moneda, autentico símbolo de la prosperidad de la ciudad, comenzó entonces a ser acuñada:

-en cada ciudad[131],
-por su valor al peso
[132],
-con los propios emblemas ciudadanos
[133],
-provocando que unas ciudades se fuesen haciendo más soberanas que otras
[134].

c.4.1) Rutas comerciales

            Fue posible gracias a la apertura de 7 itinerarios comerciales, 3 marítimos y 4 terrestres, que interconectaron Europa a través del:

-Mediterráneo oriental, con los venecianos hacia Bizancio y Mar Negro, y los genoveses hacia los países musulmanes;
-Mediterráneo occidental, con los núcleos de Barcelona, Montpellier y Nápoles, que llegaron al Magreb y península Ibérica;
-Océano Atlántico, que pivotó primero en la ruta Burdeos-Riga, y se amplió luego con la ruta Lisboa-Sevilla;
-Camino de Santiago, a lo largo de las líneas Lyon-Ródano-Provenza-Barcelona-Compostela;
-ruta Montpellier-Burdeos, conectando productos marinos del Mediterráneo con los del Atlántico;
-ruta Toscana-Champania, a través de los Alpes, y hasta Flandes;
-ruta Venecia-Augsburgo-Leipzig-Báltico, a través de los Alpes, y llevando lo bizantino hasta los países vikingos.

            Así como al asentamiento de 3 potentes núcleos comerciales:

-el Báltico, en el norte de Alemania, que continuó la tradición de los suecos-varegos, y que hacia 1160 fundaron la HANSA[135] con la idea de monopolizar los intercambios desde Francia hasta Rusia, a nivel transportista intermediario;
-el Anglo-flamenco, en el Rihn, la Champania, Inglaterra y Flandes, y que se especializó en la lana inglesa, transformada en paños flamencos, y puesta a la venta en Brujas para todo el mundo del este europeo;
-el Italiano, en Venecia, Génova, Florencia, Milán... como centro comercial más grande y brillante de todos, abridor de rutas comerciales y relaciones políticas con Oriente, Africa, el Estrecho... y como puente entre el Mediterráneo y norte europeo.

c.4.2) Mercados y ferias

            El s. XII fue el siglo de la mayor revolución industrial de la historia, fundamentado en un espectacular desarrollo comercial. Número de mercaderes, mercancías, rutas de comercio... todo creció por toda Europa, sin vuelta atrás.

            Las ciudades fueron los grandes soportes del comercio, y ofrecieron sus puertos[136], centros urbanos, mercados y ferias para su ejecución[137].

            Los mercados pasaron a convertirse en grandes centros semanales o bi-semanales de comercialización al por-menor[138]. Tuvieron su propio momento[139] y lugar acotado dentro de la ciudad, con defensa legal[140] y militar[141] ante los movimientos de masas y violencias interiores.

            Las ferias, anuales y con radio de acción internacional[142], reunieron grandes profesionales e intercambios al por-mayor. Dotadas de seguridad legal y militar, duraban 2-5 semanas, y hacían circular el dinero en grandes cantidades. Fueron, además, las que inventaron:

-las letras de cambio, para no llevar sacos de monedas encima,
-prestamos bancarios internacionales, con los italianos como expertos en este arte.

            Destacaron las ferias de la Champania-Francia[143], con 6 ferias anuales complementarias[144], protección jurídica y policial, fundidora de las industrias textiles de Flandes[145] e Italia[146], y potenciadora de sus sucursales Tournai, Lagny, Provins y Troyes.

c.4.3) Productos y transportes

            Los productos más comercializados fueron:

-los de lujo, de protagonismo internacional[147],
-los de 1ª necesidad, a grandes distancias
[148].

            Los medios de transporte, sobre todo marítimos, fueron los que posibilitaron este movimiento comercial masivo, mediante una serie de avances que afectaron a:

-las nuevas técnicas de navegación[149],
-los nuevos prototipos de buques
[150].

            En conjunto, este movimiento de productos del s. XIII posibilitó que no hubiera hambre en Europa, que los excedentes se movieran hacia zonas de sequía, y que las cosechas de unos climas completaran las de otras zonas climáticas.

c.5) Sociedad medieval

            Abarcó el 80-90% de la población, incluyendo a señores y campesinos, y movido por:

-el aumento demográfico,
-la expansión de tierras y cultivos,
-el desarrollo de las nuevas tecnologías,
-el desarrollo de los estamentos sociales rurales: parroquia, señorío, municipio.

            Resultado de todo ello fue la aparición de una cultura rural rica, de clase media, de ritmos naturales de la vida, con creencias y transmisiones artísticas.

c.5.1) Castillos

            Tuvieron que ver con la concentración de población en enclaves defensivos, sustitutos de los hábitats dispersos anteriores[151].

            Se trata de un mundo que dejó los oscuros bosques[152] para concentrarse ahora en la vecindad[153], a la sombra de un castillo y monasterio, y con los cementerios como focos de atracción poblacional[154].

            Así, el castillo sirvió:

-para defenderse de las II invasiones bárbaras,
-para agrupar a la población dispersa.

            El encastillamiento fue, pues, un proceso que hizo la misma población, liderada por algún noble[155], y que trató de reagruparse para defenderse, desde el año 1000 y a lo largo de toda la Edad Media.

c.5.2) Parroquias, señoríos y municipios

            La parroquia fue el elemento más vivo de las estructuras rurales y con más trascendencia, configurando claramente a la población[156] con ritos y ritmos propios de la vida[157]. Su creación fue posible a:

-sus circunscripciones geográficas, pues originaron una comunidad civil a su alrededor[158],
-su presencia en todos los momentos de la vida de las personas
[159],
-la participación que dio a los laicos
[160],
-la conciencia de grupo que creó, y que antes no existía.

            El señorío fue el encargado de agrupar a la población en torno a la fortaleza, tierras y bienes que se iban levantando, y muchas veces en torno a su propia servidumbre. Poco a poco vinieron a ejercer estos señores los poderes del rey[161], uniendo en sí mismos lo público y lo privado, a nivel:

-fiscal, con la imposición de la talla-impuesto directo[162] y de las constitudines-impuestos acostumbrados[163],
-militar, con el señor movilizando a su hueste y mesnada, cuando él lo requiriese,
-judicial, con las penas económicas percibidas por delitos o actividades.

            El municipio medieval[164] fue forjándose en los límites del castillo y parroquia, con carácter rural y obteniendo cartas de derechos comunitarios por parte de los señores feudales. Estas cartas municipales, aprobadas por el señor feudal, reconocían[165]:

-el reconocimiento de autoridades locales, más judiciales que políticas,
-la imposición de pequeños impuestos, para el funcionamiento municipal,
-la regulación la propia vida campesina.

c.5.3) Pacto feudal

            La Edad Media fue anti-igualitaria. Abrió todos los campos de libertades, derechos, ascensos... pero mantuvo siempre claros los grupos rectores que debían liderar el poder fáctico y legal[166]. Los señores feudales fueron los líderes del modelo social medieval, pudiendo ser de 3 clases: nobles, eclesiásticos, señores de la tierra.

            Se trataba de un sistema que establecía vínculos personales que iban ligando a unos aristócratas con otros, en torno a:

-la fidelidad, que se prometían unos a otros,
-la jerarquía, que debía ser respetada en todo momento,
-el entorno, que integraba al resto de la comunidad en esta relación.

            Fueron elementos de este vínculo feudal[167]:

-el contrato vasallático[168],
-la entrega del feudo-bien
[169].

            El contrato consistía en una ceremonia[170] donde se hacía el juramento de fidelidad[171]. Tras lo cual se entregaba la carta escrita[172] y el saquito de arena[173]. Así, pues, quedaba establecido:

-el poder del señor sobre el vasallo,
-el beneficium de la tierra
[174], que el señor permitía al vasallo,
-los obsequium o servicios que el señor ofrecía al vasallo,
-la reverentia y subjectio del vasallo respecto del señor,
-el auxilium y consilium del vasallo respecto del señor
[175].

            Los deberes feudales no fueron establecidos de forma regular, pero más o menos incluían:

-el pago del rescate en caso de que el señor fuese hecho prisionero,
-el pago de los gastos de investidura del hijo primogénito,
-el pago de la boda de la hija del señor,
-el ahorro para el pago de la marcha del señora la cruzada.

            Y los derechos feudales incluyeron:

-la protección militar del vasallo,
-la formación en castillo de los hijos del vasallo,
-la manutención del vasallo
[176] y su entorno[177].

c.5.4) Liberación del campesinado

            Fue producto de la abolición que se fue haciendo desde el s. XII[178] de las cartas serviles que grababan a la población campesina y a su dignidad, y que produjo la liberación de taras.

            Fue una liberación llevada a cabo en las cartas municipales[179], y no por los cargos de conciencia señoriales[180] ni fruto de insistencias campesinas a nivel personal.

            Así fue como vino a introducirse:

-la riqueza, comercio y competitividad entre unos pueblos y otros,
-una élite, que destacó en cada pueblo, pendiente del progreso del pueblo
[181].

            Todas estas mejoras vinieron a ampliar la adhesión al sistema feudal global, y no al revés, pues:

-no hubo revueltas en los campos, ni señales de malestar,
-fueron los propios campesinos los vigilantes del sistema.

c.6) Clases Sociales medievales

            La unidad ciudad-campo fue total en la Edad Media, y ambas fueron amigas del feudalismo. Es más, el mundo rural fue el que envolvió y sustentó al nuevo sistema urbano, surgido como otra estructura feudal más.

            La ciudad medieval tuvo, pues, los moldes y jerarquías feudales importadas desde el campo. Y sus grupos urbanos[182] vinieron de:

-la nobleza señorial, que pasó a nobleza urbana y ostentó el poder urbano[183],
-los servidores de la nobleza señorial, que pasaron al servicio del poder urbano
[184].

            Mención aparte fueron los caballeros[185] y el clero[186], ya fuera en ciudades episcopales[187] o no episcopales. Otros grupos que empezaron a surgir[188], también trataron de ir introduciéndose en el poder municipal.

c.6.1) Nobleza

            Del término nobilis (lit. “hombre notable”), se trataba del grupo de personas que sobresalían en una comarca, por cualidades biológicas sobre todo. Representaban el 2-2,5% de la población[189], no tenían carácter hereditario, y su patrón de ascenso era fluctuante.

            Salido o en relación habitual con la parroquia, este grupo pasó a ser totalmente reconocible en el s. XIII, y a separarse del entorno. Empezaba a hacerse, así, una cuestión familiar, y a transmitir su situación destacada a través del nacimiento. Eso sí, su linaje tenía que ser reconocido a nivel social por la gente y la opinión de la gente.

            Su linaje se fue perpetuando al no haber elecciones[190], y al ir ellos llevándose bien con el párroco y el señor feudal[191], sus instancias superiores. Poco a poco fueron adquiriendo armamento militar, y esto les llevó a tener un status diferenciado, con exención incluida de impuestos.

            La vida del noble se fue haciendo distinta del resto paulatinamente, con integración de:

-poder, con buenas relaciones con sus superiores,
-riqueza, para mantener su status,
-milicia, para dar ejemplo de servicio militar.

            Los 3 estratos nobiliarios fueron:

-la alta nobleza, formada por condes, príncipes... y descendientes directos de la nobleza carolingia[192]. Pasaba de padres a hijos, y emparentaba a reyes con príncipes;
-los castellanos, de poder comarcal, con transmisión de linaje, e imitación en todo de lo que hacía la Alta nobleza
[193];
-los caballeros, o guerreros profesionales, con gran auge desde los inicios, y prestigio de la milicia que vinieron a adquirir
[194].

            El proceso de homogeneización de la nobleza vino del:

-factor feudal, al participar todos de unos mismos privilegios[195], y tener todos vasallos y superiores,
-factor cultural, con su ideal caballeresco como distintivo en la sociedad,
-factor laico, por su estilo de vida diferenciado del religioso.

c.6.2) Caballería

            Unos simples combatientes a caballo acabaron convirtiéndose en ideales sociales durante siglos. ¿Por qué? Por supuesto, la relevancia que fue adquiriendo la caballería fue nuclear. Pero también se fueron uniendo una serie de factores, como la lealtad, el valor, la generosidad y el amor.

            La lealtad del vasallo era la que hacía que el valor personal tuviera que inclinarse ante la voluntad del señor. La generosidad del señor era la que enseñaba a todos a distribuir y despilfarrar[196] aquello que se había recibido, y a rapiñar[197] para poder seguir siendo generosos. En cuanto al amor, es aquí cuando surge por 1ª vez la entrega voluntaria de una mujer a un hombre para el matrimonio[198].

            Y es que estos ideales caballerescos, de fondo germánico, vinieron a recibir ahora el influjo eclesial[199] definitivo de:

-tener como finalidad la defensa de los desarmados[200],
-defender la fe allí donde estaba siendo atacada
[201].

            Así, con la caballería como forma de vida, la proyección que ésta empezó a tener fue enorme, y pasó a formar parte de las personas desde la misma infancia, distinguiendo al noble caballero del que no lo era.

            Se requirió, para conseguir eso, un auténtico proceso de formación caballera:

-comenzando en el entorno femenino familiar, hasta los 6 años,
-introduciendo al niño en el mundo de los varones, a los 7 años,
-aprendiendo el uso de las armas, en la propia casa,
-forjando un carácter violento, sangriento
[202], deportivo[203] y religioso[204],
-enviando al adolescente a la corte señorial
[205], con 14 años,
-recibiendo su investidura como caballero
[206].

            Tras la investidura caballeresca, el caballero tenía como opciones profesionales:

-heredar algún feudo, individualmente,
-pasar al grupo de guerreros, al servicio de la sociedad
[207].

            Consecuencia del mundo caballeresco fue la cultura caballeresca que se fue generando a su alrededor, abierta a los jóvenes[208], a los goces orales[209] y a los goces del gesto[210].

c.6.3) Patriciado

            Fue el grupo resultante de la fusión de los distintos elementos emergentes en la ciudad, y que con el paso de generaciones fue asumiendo las riendas dirigentes de la ciudad.

            Surgió en Milán[211], donde la comuna de Milán apoyó su poder en:

-los maiores, o herederos de la vieja nobleza urbana,
-los cives, o grandes comerciantes y propietarios enriquecidos.

            Aquí, las rivalidades entre estos 2 grupos dirigentes hará que los cives busquen apoyo en el popolo (o resto de grupos urbanos), para hacerse con el poder[212].

            Y en general, cuando el popolo comienza a adquirir poder, empieza a experimentar en su seno sus propias distinciones[213]:

-los grassi, o dirigentes del popolo[214],
-los minuti, o bases del popolo
[215].

            Con el tiempo, los estratos más inferiores fueron expulsando a los nobles de sus puestos elevados[216], y el popolo se fue erigiendo en el titular de todas las magistraturas.

c.6.4) Relación entre clases sociales

            En cada ciudad, las diferencias sociales comenzaron a mezclarse, con ideales inter-clasistas unitarios. Se trataba, pues, de una sociedad holística, de solidaridad en medio de los conflictos.

            Las principales diferencias sociales, no obstante la solidaridad reinante, fueron manifestándose en:

-distintas opciones políticas, defendidas por cada grupo social[217],
-distintas vecindades, que nutrieron las filas políticas o se quedaron en meras cofradías.

            Y los principales marcos de integración fueron:

-la familia, nuclear urbana o amplia campesina[218], que daba protección al individuo,
-el barrio, con sus propias fiestas
[219] y espacios comunes[220],
-el gremio, unidor de profesiones y actividades profesionales.

            Por su parte, empezaron a implantarse patrones fiscales[221], estableciéndose distintas cuantías de contribución fiscal, ya fuesen comunes o cuantiosas. Muchos de los minuti fueron exentos de impuestos[222], y atendidos por los hospitales solidarios[223].

Madrid, 1 enero 2023
Mercabá, artículos de Cultura y Sociedad

_______

[1] Hito que le valió para ser conocido como el padre de la lengua inglesa.

        No obstante, el inglés ya se había utilizado como lengua literaria siglos antes de la época de CHAUCER, y varios de los contemporáneos de Chaucer también escribieron importantes obras literarias en ingles, como GOWER, LANGLAND y JULIAN DE NORWICH.

        Con todo, la aportación de Chaucer fue fundamental en la evolución de la preferencia literaria inglesa, en detrimento de la latina. Y se ha sugerido que la mayor contribución de los Cuentos de Canterbury fue la popularización de la lengua vernácula inglesa en la literatura convencional, a diferencia del francés, el italiano o el latín. 

[2] Un encuentro del que Hendrickson ofrece un análisis pormenorizado, así como SKAT sitúa en Padua a principios de 1373.

[3] cf. HERNANDEZ PEREZ, B; Geoffrey Chaucer y el mecenazgo femenino en la corte inglesa bajomedieval, en Limina, VI (2012), pp. 15-30.

[4] cf. COOPER, H; The Canterbury Tales. Oxford guides to Chaucer, ed. Oxford University Press, Oxford 1996, p. 10.

[5] cf. SOBECKI, S; A Southwark Tale: Gower, the 1381 Poll Tax and Chaucer's The Canterbury Tales, en Speculum, XCII (2017), pp. 630-660.

[6] cf. BLOOM, H; Road Trip, en The New York Times, 11-XI-2009, Nueva York 2009.

[7] cf. COOPER, H; op.cit, pp. 10-11.

[8] cf. Ibid, pp. 12-16.

[9] cf. Ibid, pp. 8-9.

[10] cf. BENSON, L. D; The Riverside Chaucer, ed. Oxford University Press, Oxford 1987, p. 153.

[11] cf. COOPER, H; op.cit, pp. 17-18.

[12] cf. Ibid, p. 18.

[13] cf. Podgorski, D; Puppetry and the Popet: Fiction, Reality and Empathy in Geoffrey Chaucer's Canterbury Tales, en The Gemsbock, XVII (2015), p. 32.

[14] cf. COOPER, H; op.cit, pp. 22-24.

[15] Como la palabra pitee, que para las clases altas es un concepto nobles, mientras que en el Cuento del Comerciante se refiere a las relaciones sexuales.

[16] cf. COOPER, H; op.cit, pp. 24-25.

[17] De vocabulario extremadamente simple.

[18] Que muestra un gran manejo del vocabulario de las clases más bajas que está relatando.

[19] cf. Norman, D; Language and Versification, en BENSON, L. D; The Riverside Chaucer, ed. Oxford University Press, Oxford 1987, pp. 39-40.

[20] Algo muy costoso, ya que el tinte rojo se obtenía de un escarabajo muy particular, que tan sólo se encontraba en ciertas regiones del mundo.

[21] En concreto, la mujer casada ha estado en Jerusalén, Roma, Colonia, Santiago de Compostela y Boulogne sur Mer, por lo que la peregrinación a Canterbury le parece un juego frente a los viajes anteriores. No obstante, Alyson no se jacta de haber visto muchas tierras, sino de haberse casado 5 veces y haber tenido otros tantos amantes al mismo tiempo. De ahí que su peregrinación a Canterbury la esté haciendo en busca de nuevos maridos y amantes, y no por motivos religiosos.

[22] Janekyn, 20 años menor que ella y un carismático charlatán. Un 5º marido del que Alyson dice que se enamoró cuando vio su trasero mientras caminaba detrás del ataúd de su 4º esposo, casándose con él un mes después. Ella le dio todas sus tierras y riquezas, pero él rara vez le dio algo a ella, salvo el tener que leerle el Libro de Esposas Malvadas de forma rutinaria. Hasta que un día Alyson se cansó de él, arrancó las páginas del libro y empezó a golpearle con el libro en la cara, hasta dejarlo medio muerto y obligarle a firmar su pacto matrimonial, en el que:

-ella tendría el gobierno total de la casa,
-a ella pertenecería la propiedad,
-ella controlaría las relaciones,
-él se encargaría de quemar ese libro.

[23] cf. ROSSIGNOL, R; Critical Companion to Chaucer. A Literary Reference to his Life and Work, ed. Infobase Publishing, Nueva York 2006.

[24] cf. BEIDLER, P. G; Masculinities in Chaucer: Approaches to Maleness in the Canterbury Tales and Troilus and Criseyde, ed. Boydell & Brewer, Woodbridge 1998, p. 77.

[25] Flandes era el foco de la época en cuanto a aventuras y poemas caballerescos, aunque también era conocida por actividades mercantiles más prosaicas (cf. ROSSIGNOL, R; Critical Companion to Chaucer. A Literary Reference to his Life and Work, ed. Infobase Publishing, Nueva York 2006).

[26] Según unos, porque el caballero estaba ya cansado de tanta tristeza. Y según otros, porque el caballero escuchó la frase “el caballero fue derrotado en Alejandría, confirmando así que él había sido miembro del ejército de PEDRO I DE CHIPRE, y el recuerdo de la derrota militar de su rey y líder era demasiado pesado para revivirlo en la historia del monje (cf. GOODALL, P; Chaucer's Monk's Tale and Nun's Priest's Tale: an Annotated Bibliography, ed. Toronto University Press, Toronto 2009).

[27] cf. HALLISSY, M; A Companion to Chaucer's Canterbury Tales, ed. Greenwood, Long Island 1995, p. 43.

[28] cf. LITTLE, K;Chaucer's Parson and the Specter of Wycliffism, en Studies in the Age of Chaucer, XXIII (2001), pp. 225-253.

[29] cf. AA.VV; Companion to Chaucer Studies, ed. Oxford University Press, Oxford 1979.

[30] cf. AA.VV; op.cit, Oxford 1979.

[31] Creando caricaturas intrigantes de cada peregrino, a través de la exageración o minimización de sus rasgos. Por ejemplo, se hace notar que la priora tiene perros, y que les da de comer pan blanco (alimento de los ricos) y carnes (carísimas en la época). Sin embargo, ése era un lujo que, como superiora de un convento, no podía permitirse. En el caso del confesor, las observaciones de CHAUCER se vuelven sarcásticas y mordaces. Corresponde al lector ver entre líneas.

[32] Con la intención de representar el caos reinante en la posada.

[33] En orden decadente, pues CHAUCER inicia sus retratos con la estatura moral y social del caballero (figura seria e idealizada), y acaba con la ambigua figura del confesor (figura más degradada de todas).

[34] En orden ascendente, como vena satírica que CHAUCER irá poniendo en cada uno de sus personajes, incluyendo al clero y alcanzando su clímax del humor en la figura de la mujer casada.

[35] En concreto, CHAUCER hace hincapié en el triple estrato social medieval, introduciendo a la clase de los oratores (los que rezan), los bellatores (los que luchan) y los laboratores (los que trabajan).

[36] Por no decir anacronismos, pues CHAUCER hace de la diosa pagana Venus una santa, y de su templo clásico una iglesia cristiana (en la que incluso entra exclamando oh Cristo, que estás en el paraíso”).

[37] Como si Teseo, Arcites, o Palamón, fueran personajes medievales. Incluso los títulos con los que CHAUCER denomina a los distintos personajes, entre los que destaca el título de duque otorgado a Teseo (en vez de llamarlo rey), son fruto de la interpretación clásica que habitualmente se hacía en la Edad Media.

[38] cf. CORREALE, R, M; Sources and Analogues of the Canterbury Tales, ed. Brewer, Woodbridge 2002, p. 450.

[39] cf. GIACCARINI, E; I fabliaux di Chaucer: Tradizione e Innovazione nella narrativa comica chauceriana, ed. ETS, Milán 1980, p. 139.

[40] Sobre todo 4 regalos:

-un caballo de metal, que tenía el poder de cobrar vida al sonido de campana, y una vez vivo podía llevar a su jinete a cualquier parte, pudiendo desaparecer en cualquier momento;
-un espejo mágico, que advertía de los peligros más inminentes;
-un anillo mágico, que otorgaba al usuario la capacidad de hablar con cualquier ser vivo humano o animal;
-una espada de bronce, que podía aniquilar a cualquiera y atravesar cualquier armadura.

[41] cf. SPEARING, A. C; Introducción a The Geoffrey Chaucer. The Franklin's Prologue and Tale, ed. Cambridge University Press, Cambridge 1997, pp. 2-4).

[42] Un HUGO DE LINCOLN cuya sangre seguía vertiendo fresca de su cabeza, cuando 80 años después de su muerte se abrió su sepulcro para obtener de él reliquias, y se separó su cabeza del cuerpo.

[43] cf. SCHONFELDER, G; Geoffrey Chaucer's The Tale of sir Thopas. Elements of Parody and Satire, ed. Grin Verlag, Londres 2012.

[44] cf. BENSON, L. D; The Riverside Chaucer, ed. Oxford University Press, Oxford 2008, p. 216.

[45] cf. CORREALE, R, M; Sources and Analogues of the Canterbury Tales, ed. Brewer, Woodbridge 2002, p. 321.

[46] cf. ROSSIGNOL, R; Critical Companion to Chaucer. A Literary Reference to his Life and Work, ed. Infobase Publishing, Nueva York 2006.

[47] cf. ORGEL, S; The Reader in the Book: A Study of Spaces and Traces, ed. Oxford University Press, Oxford 2015, p. 29.

[48] A diferencia de la historia anterior (la de sir Thopas), el posadero parece apreciar mucho la historia de Melibeo, y sólo expresa su pesar de que su esposa no estuviera allí para escuchar la historia (ya que su esposa tendría mucho que aprender de lady Prudencia).

[49] En una especie de Leyenda de los Buenos Hombres, cuya idea habría concebido CHAUCER tras su viaje a Italia, y desechado años después (cf. SMITH, E; SULLIVAN, G. A; The Cambridge Companion to English Renaissance Tragedy, ed. Cambridge University Press, Cambridge 2010, p. 4).

[50] En un concepto de tragedia muy distinto al concepto clásico de tragedia, que detallistamente había descrito ARISTOTELES en su Poética. Se trata de un concepto típicamente medieval de tragedia, que ve al hombre levantado y luego derribado por los movimientos cambiantes de la fortuna. Aunque CHAUCER trata de encauzar el concepto de tragedia en una única definición universalmente válida, los ejemplos que utiliza varían totalmente (en tono, contenido y forma) de la tragedia dogmáticamente limitativa (cf. KELLY, H. A; Chaucerian Tragedy, ed. Brewer, Woodbridge 1997, p. 33).

[51] cf. RIGBY, S. H; MINNIS, A. J; El prólogo general de los cuentos de Canterbury, ed. Oxford University Press, Oxford 2014, p. 113.

[52] cf. LINDEN, S. J; Darke Hierogliphicks: Alchemy in English Literature from Chaucer to the Restoration, ed. Kentucky University Press. Kentucky 2015, p. 305.

[53] cf. BROOMHALL, S; LYNCH, A; The Routledge History of Emotions in Europe: 1100-1700, ed. Routledge, Londres 2019.

[54] Como las de Troilo y Criseida, la Casa de la Famala Leyenda de las Damas Excelentesel Libro de la Duquesa y el Parlamento de los Pájaros.

[55] Como su traducción del De Consolatione Philosophiae de Boecio, así como la publicación que hizo de numerosas homilías y vidas de santos.

[56] cf. KOFF, L. M; SCHILDGEN, B. DThe Decameron and the Canterbury Tales: New Essays on an Old Question, ed. Associated University Press, Londres 2000.

[57] cf. GUERIN, R. S; The Canterbury Tales and the Decameron, ed. Universidad de Colorado, Denver 1966, p. 229.

[58] cf. RAYBIN, D. B; Chaucer: Contemporary Approaches, ed. Penn State University Press, State College 2010, p. 118.

[59] De forma acompasada, aunque las primeras décadas del s. XIII marcaron el record histórico. Fuerte fue la mortalidad, por otro lado, aunque la natalidad marcó tasas inéditas en la historia.

[60] El crecimiento demográfico siempre ha venido a producir crecimiento en todos los sentidos, siendo las catástrofes su freno y causa de disminución.

[61] Crecimientos netos (diferencia entre nacimientos-fallecimientos) en tablas de por mil.

[62] Muchas veces se ve que causas iguales han provocado fenómenos distintos.

[63] El consumo de las sociedades ha venido siempre:

-por el número de bocas a las que alimentar,
-porque el fisco-Hacienda obliga a trabajar extra para poder pagarlo.

[64] Auténtico termómetro socio-económico de la joven Europa medieval.

[65] Cambio Climático de 1300 producido por el proceso de congelación que empezó a sufrir el noroeste europeo, con:

-desolación de las tierras escandinavas, llenas de pueblos y vida hasta ahora,
-muerte y extinción de las gentes del Ártico, de más de 2 millones de habitantes,
-pérdidas irreparables en las cosechas bálticas, que eran el granero de trigo de Europa, por su clima suave.

[66] Viniendo a suavizar, desde otro punto de vista, la superpoblación europea.

[67] Porcentaje que, en algunas ciudades, vino a ser del 90%.

[68] A lo que se añadirá con el tiempo (s. XIV) la revolución comercial.

[69] El arado romano, todavía utilizado, podía utilizarse para tierras sueltas mediterráneas, pero no para tierras pesadas y más fértiles del norte, ya que no ahondaba y se quedaba en la superficie.

[70] Lo que fue creando lazos comunitarios, perdiéndose así el sentido de individualidad en el campo.

[71] Dividiendo la tierra cultivable en dos, y dejando descansar a la mitad.

[72] Pues no existía el abono.

[73] Llamado también cultivo de vecería, al dar cosecha una vez, y otra no. Fue el más utilizado en el sur, en contra de lo que se hizo en el norte (donde la explotación agraria fue total).

[74] Dividiendo la tierra en tres: 1 cosechable, 1 plantada en otoño, 1 descansando en invierno y plantada en primavera con avena o centeno (que aumentaba su productividad). Esto permitía que si, por sequía u otros problemas climatológicos, se perdía 1/3 de la cosecha... otro 1/3 fuese salvado.

[75] Dividiendo la parcela en cuatro: 1 de barbecho, 1 con cereal de otoño, 1 con cereal de primavera, 1 de leguminosas (judías, garbanzos...), pues las legumbres nitrogenaban la tierra, y por otro lado completaba la dieta medieval.

[76] Por requerir pocos cuidados, y jornaleros del pequeño campesinado.

[77] De azul precioso, y cultivada en el sur de Francia.

[78] Del Centro Europa, y para la fabricación de la cerveza.

[79] Como las frutas, verduras... por lo que se situaron en los alrededores de cada ciudad.

[80] El olivar, el moral para la seda, de espárragos, alcachofas, melones, cítricos orientales (introducidos por los cruzados)...

[81] Como eran los regadíos de Sicilia y Toscana...

[82] Nada más hay que analizar los siglos XV y XVI, siglos de oro del mundo agrario europeo, y que posibilitaron, entre otras cosas, los abastecimientos urbanos.

[83] A cargo de obispos y señores feudales.

[84] Casi siempre abandonadas.

[85] Surgiendo así miles de pueblos campesinos, y grandes migraciones hacia zonas nuevas, donde se prometía mejoras jurídicas, fiscales y de fueros. Sobresalieron, en ese sentido, las comarcas del valle del Po, la Gascuña francesa, los pantanos de Inglaterra, la zona salina de Flandes, la España del norte y la Alemania del este.

[86] Donde se abrieron roturaciones para espacio ganadero, y se estudiaron las estructuras finales de las villas, aldeas y sus espacios forestales.

[87] Pues los ganados mediterráneos optaban por la trashumancia, dirigiéndose hacia el sur en invierno, y hacia el norte en verano.

[88] Tanto artesanos como armamentísticos.

[89] Que fue carísimo pero necesario, sobre todo en la comercialización de los clavos. Así, se fue sembrando Europa de hornos de fundición, canteras y otros procedimientos complejísimos de elaboración del hierro.

[90] Como material masivo y primordial de construcción, y no sólo para los monasterios, iglesias o fortificaciones, sino también para los edificios públicos. Su urgencia era obvia: evitar los incendios (pues había construcciones de madera que en un año se incendiaban 6-7 veces).

[91] Con la mente puesta en el arado, y el objetivo de poder penetrarlo más hondo, no perder la semilla, y mejorar la calidad del fruto.

[92] Para que el animal pisara el suelo más firme, arrastrara así mejor la carga y pudiera hacer más largas distancias, durando más años su vida laboral.

[93] Con:

-collarón en la cabeza, y no en el pecho;
-yugo o collarón en los cuernos, donde tenía más fuerza.

[94] Siendo ésta la señal de que Europa podía competir con las civilizaciones más avanzadas. Pero para ello necesitó mejorar mucho su velocidad y destreza, y el cuidado de las razas especiales.

[95] Pues se requería producir mayores cantidades en el menor tiempo posible, y para ello fue necesario una alimentación cara y delicada de los animales.

[96] Existentes desde el s. II a.C, y que no habían podido ser explotados hasta ahora, que fue cuando el hombre hizo el gasto necesario para ponerlos en funcionamiento. No obstante, ya en la época carolingia había tenido cierto despertar el molino de agua.

[97] Obteniéndose 1,5 toneladas de grano al día, y dando trabajo a 40 personas diarias.

[98] Que acababan encorvadas por la posición incómoda que adquirían en el molino harinero. De ahí vienen los esqueletos deformados de las mujeres medievales.

[99] Que representaba el 80% de la dieta medieval, basada en el pan cereal.

[100] Del término batan (lit. “instalación industrial del molino”), que utilizaba el molino para que la lana perdiera sus cualidades, y pudiera así ser tintada adaptadamente al tejido.

[101] Hasta la llegada del pergamino, en el s. XIV.

[102] Pues del molino obtenían los obreros la maquila (o beneficio en % del grano, que se quedaba el propietario del molino).

[103] Una ciudad escocesa, por ejemplo, no pasaría de ser un burgo en Italia.

[104] Pues una ciudad en auge podía pasar a ruralizarse debido a escaseces, o a preferencias poblacionales.

[105] Nacidos casi siempre como cofradías religiosas, en torno al santo patrón y la parroquia. Así, los que 100 años atrás eran vikingos asaltando barcos, ahora vivían en sociabilidad y trabajaban siempre a nivel conjunto, y nunca individualistamente. En este sentido, fueron estrechos los lazos (religiosos, de parentesco, de interés...) entre comunidades gremiales, estableciéndose a vivir todos juntos y creando cofradías, asociaciones obreras, propios tribunales, propio ejército...

[106] Flandes, el norte de Francia y el norte de Italia vinieron a ser los focos originales de esta organización gremial urbana.

[107] Con propios tribunales para revisar la calidad de sus productos, materias primas y precios, e imponer sobre ellos su propio sello de calidad. Si un producto era sellado como “obra falsa” podía ser penalizado, y si era sellado como “obra maestra” podía ser premiado.

[108] Para lo que fue clave la figura de la universidad, pues en ella los gremios configuraron sus valores, disciplinas y planteamientos. No obstante, estaba prohibida la competición entre los propios miembros de un gremio, y la unidad tenía que estar por encima de todo.

        Aunque cierto obstáculo a este mundo del bienestar fue el rechazo generalizado que hubo a la novedad, incluidas las mejoras técnicas o recetarias. Pues éstas eran vistas como un peligro a la ruptura de la unidad, y ésta debía estar por encima de todo valor.

[109] Con propias etapas de destreza, y haciendo pasar a los candidatos de aprendiz a capataz.

        El aprendiz, en los contratos que hacía, pasaba a vivir y forjarse totalmente integrado en una familia, y cuando llegaba al rango de oficial, era sometido a un examen (dándosele entonces el maletín de herramientas). Si quería seguir ascendiendo hasta maestro, tenía que ir pasando muchas más pruebas y distinciones más elevadas.

[110] Sucediendo más bien lo segundo, para apoyar su expansión.

[111] Donde unas ciudades copiaban los fueros de otras ciudades.

[112] Donde los fueros de Lubeck y Magdeburgo fueron copiados por cientos de ciudades desde la Alemania Central hasta Ucrania y Rusia.

[113] Un refrán alemán decía que “el aire alemán te hace libre”, en este sentido urbano.

[114] Que en el s. XIII tuvieron que ampliar sus murallas, para introducir a los burgos en su interior.

[115] No siempre bien vistos desde la civitas, por sus fraudes y usuras.

[116] Y las sublevaciones de mercaderes, para adquirir más poder, también.

[117] Sobre todo en Italia y sur de Francia, que mantenían todavía las termas... y estructuras romanas.

[118] Contagiado por el esplendor de la norteña Ile de France, pero tampoco al mismo nivel que Italia.

[119] Dinastías enfrentadas que fueron fundando bastidas o establecimientos urbanos en torno a la Gascuña y Pirineos, para ir ellos ocupándolas y asentando en estas zonas su poder. Fue así como, por ejemplo, los CAPETO fueron recomponiendo todos los enormes condados franceses y poniéndolos al servicio de la corona francesa (fraccionada y casi recluida a París).

[120] Como término medio de lo que fueron los centros de poder de los señores feudales.

[121] Fundadores, entre otras, de Kiev, donde surgirá una de las primeras dinastías rusas.

[122] Bohemia, Eslovaquia, Croacia, Transilvania...

[123] París, por ejemplo, empezó a absorber toda la población existente en un radio de 100 km, al igual que otras muchas ciudades empezaron a absorber población en un radio de 50 km.

[124] Que se introdujo en el campo por admiración a lo que se vivía en la ciudad.

[125] Que, a diferencia de Bizancio o las ciudades musulmanas (millonarias en habitantes), alcanzaban escasos números de habitantes, destacando:

-París, Milán y Venecia, con 150.000 habitantes,
-Florencia, Génova y Nápoles, con 100.000 habitantes,
-Londres, Brujas y Gante, con 40.000 habitantes,
-Colonia, Barcelona, Lisboa, con 30.000 habitantes.

        A esto hay que añadir más de 70 ciudades con más de 10.000 habitantes, sin contar las no-clasificables Toledo y Roma.

[126] Como el cereal, el vino, la carne y leche...

[127] Como la lana, el carbón, la madera... Siendo directamente proporcional el tamaño de una ciudad con el tamaño de la mancha de deforestación producido a su alrededor.

[128] Venida con sus hábitos, rentas... y que vino a eliminar toda diferencia entre lo urbano y lo rural.

[129] Fundamentado principalmente en la industria textil.

[130] Pues el trueque empezó a no funcionar cuando las cantidades empezaron a crecer.

[131] En las cecas, o talleres de acuñación de moneda.

[132] Para evitar así valores especulativos, y por la gran diversidad de orígenes monetarios. En esta Edad Media, el valor de la moneda lo establecía el sentido común de la gente, que acogía o rechazaba una moneda por otra. Casi todas ellas eran emitidas en plata, dada la ausencia de oro, y con la equivalencia de 1:12 a nivel oro-plata. Por otro lado, la moneda real era la única que tenía un valor fijo, debiendo pagar el resto de monedas sus diferencias al monarca, por sus movimientos respecto a la moneda real.

        La moneda de cobre, o moneda de vellón, impuesta por la Edad Moderna, va a entrar en el mundo especulativo, pero por decisión unánime del mundo entero.

        Y los billetes fueron introducidos por los EE.UU, al valorar la gente ya más los documentos impresos y firmados que los escasos metales de la Antigüedad, y por el auge de los bancos. No obstante, esto fue lo que produjo la crisis de 1929 (al utilizar la colonización las hojas de tabaco como moneda) y de 2009 (al hipotecarse los bancos con la gente más del dinero real que había en el exterior).

[133] Como el ducado de Venecia, el florín-flor de lis de Florencia, el garun de Cádiz...

[134] En Génova, y en otras ciudades libres, la moneda empezó a ser señal de su soberanía sobre el resto de ciudades. Muchos señores feudales también quisieron emular a estas grandes ciudades y acuñar moneda, pero esto fue un fracaso y quedó como algo residual en Francia. Pues acuñar moneda conllevaba:

-pagar al rey la diferencia, ya que él tenía en su poder la emisión de la moneda real,
-pagar unos impuestos transaccionales.

[135] Asociación de Ciudades Imperiales Libres.

[136] Para almacenamiento de los productos, principalmente.

[137] Las tiendas vendrán un poco después, en las ciudades y como comercio ya especializado.

[138] De herramientas, utensilios...

[139] En las conocidas como Paz de Dios, o periodo de la semana donde no se podía atacar al enemigo, con ausencia de armas y conflictos, y enteras huestes de obispos-señores feudales para atacar a los que no respetaran estos días de tregua.

[140] Conocida como la Paz de Mercado, consistente en el no uso de la violencia, transacciones justas, devoluciones y compra-venta en igualdad...

[141] Conocida como la Paz del Camino, establecida ante el bandolerismo, y ya desde las vías reales y principales hacia los mercados.

[142] Destacaron las ferias de Winchester y Standford, Brujas y Flandes, Pavía y Milán, Colonia, Valladolid, Sahagún y Medina del Campo...

[143] Estado feudal de los condes de Champania, muy en relación con el rey de Francia.

[144] Hasta el s. XIV, que es cuando el Mediterráneo comienza a abrir nuevas rutas marítimas comerciales, desde Italia al Estrecho, y desde el Estrecho hacia Inglaterra.

[145] De todo tipo de paños y lana inglesa.

[146] De todo tipo de lujos venidos del Oriente.

[147] Como la seda, el bálsamo, joyas... y todo tipo de especias orientales que tenían poco peso y generaban mucho dinero (lo que hacía merecer la pena su comercialización a través de largas distancias). Destacaron entre estas especias:

-la gasa, venida de Gaza,
-los damascos, venidos de Damasco,
-las muselinas, venidas de Mosul,
-los fustanes, venidos del Fustad.

[148] Como los cereales, vino, sal, lana, madera, textiles, pescados salados, hierro, metales no preciosos... productos de grandes volúmenes y que generaban poco dinero (pero que empezaron a merecer la pena por las gigantescas cantidades de venta, y tras los cambios técnicos generados en los transportes de larga distancia).

        De mención especial era:

-el vino, que podía llegar mareado por el viaje marítimo (es decir, deteriorado),
-el pescado, que se aderezaba con limón para disimular el sabor (que se había trastocado, tras pasar por las largas distancias).

[149] Como fueron los inventos de la brújula (importada de China), la cartografía (o cartas de marear), los astrolabios (para la observación)... que cambiaron las rutas de cabotaje por rutas de mar adentro, acortando las distancias y ampliando al año entero el periodo de navegación.

        Así fue como los portugueses comenzaron a desarrollar los viajes oceánicos, sobre las Canarias, Azores e islas atlánticas.

[150] Que se fueron adaptando a las nuevas rutas atlánticas europeas. En ese sentido, fue clave:

-la sustitución de los barcos normandos (alargados, a remo o vela maniobrable),
-por los nuevos barcos alemanes kogge (lit. “cocas”), rechonchos, poco agraciados, sin remos, poco maniobrable, con grandes bodegas y bordo-espacio sumergido, de gran altura, gran velamen y timón acuático de codaste.

        Este invento alemán, del s. XII, requería tripulación para mover sólo las velas y el timón acuático, y no para remar. De aquí tomarán su molde los galeones portugués y español.

[151] Semi-nómadas y de clanes familiares numerosos, con tierras abundantes.

[152] De cultura y cristianismo superficial, con clanes dominados por caciques, vivientes en cabañas, y que habían permanecido así 400 años después de la ocupación romana.

[153] Sin vínculos de sangre ni los mismos intereses, pero suponiendo ya un esfuerzo civilizacional.

[154] Para vivir con sus seres queridos, y por la paz y ausencia de conflictos que generaban.

[155] Se puede decir, en ese sentido, que el feudalismo fue un fenómeno de abajo hacia arriba, con nobles encabezando la búsqueda de refugios para la población.

[156] Según DUBY.

[157] Y no siguiendo ya los rituales ancestrales, paganos y campesinos (de pagus, lit. “pagano campesino”).

[158] Pues el templo era algo que pertenecía a su comunidad, y creó lazos y patrones municipales.

[159] Tanto de ocio y festividades como de funerales, bodas, nacimientos, juventud...

[160] Inculcándoles a ellos la perpetuación de las tradiciones, la construcción de las edificaciones, la administración de los bienes.

[161] Poderes derivados del poder del ban germánico (como capacidad que se tenía de ordenar o prohibir a otro bajo pena de castigo), como poder fáctico que se apropiaron los señores feudales del antiguo poder germánico.

         El rey no tuvo otro remedio que reconocer estos poderes feudales, negociando con ellos. Pero nunca vino a dejar, jurídicamente, de ejercer esos poderes que eran suyos, a pesar de la apropiación que hicieron de ellos los señores feudales.

[162] Por reconocimiento del señorío, de que “ese es su señor”.

[163] Pagados desde tiempo inmemorial al rey, y que ahora pasaron a ser pagados al señor feudal.

[164] En la época romana tuvo carácter urbano y no estatutario.

[165] Cartas, estatutos y fueros que fueron extendiéndose desde Noruega hasta Sicilia.

[166] En ese sentido decía un dicho inglés que “la educación de un niño comienza 100 años antes de que nazca”, aludiendo a que muchas veces el ascenso social venía determinado por los orígenes familiares.

[167] Vitalicio, y con posibilidad de renovación hereditaria. Aunque podía quedar roto:

-por felonía-deslealtad, si el vasallo no era fiel a la palabra,
-por el arrojo del guante, que tiraba el vasallo y que, si recogía el señor, dejaba roto el vínculo.

[168] Lo más importante en la mentalidad medieval, al hacer contraer obligaciones a unos respecto de otros.

[169] Que vino a favorecer también los intereses generales de la sociedad.

[170] Homenaje de la inmixtio manuum, o unión-fusión de manos, pues el señor cogía las manos unidas del vasallo, que de rodillas se las ofrecía.

[171] Con el rito del volo (lit. “quiero”) y del osculum (beso entre ambos en la boca, y símbolo del feudalismo).

[172] Que a veces los vasallos guardaban en cofres dentro de cofres.

[173] La prueba material de haber tomado posesión de la tierra.

[174] Sin traspaso de propiedad, pero sí con adquisición del rendimiento.

[175] Incluido el deber de acudir a la corte del señor para aconsejarle, y apoyarle en todas sus empresas.

[176] A veces superficial, pero en otras ocasiones de forma total.

[177] Pues a veces vivían todos sus familiares en castillo, en habitaciones individuales o comunes.

[178] Hacia 1050 casi el 50% de la población vivía en servidumbre, carga que empezó a liberarse de ahí en adelante.

[179] Mediante una compensación que se tuvo que pagar a los señores feudales, por la permisión que habían dado de libertades y liberación de cargas.

[180] Aunque sí que hubiera maduración moral, pero no hasta tal punto.

[181] Y no ya sólo de la racionalización y subsistencia. Esta élite fue tirando de los demás en todos los niveles, y también en los conflictivos.

[182] Como los burgueses (secundarios y residuales), los magnati, los potentes, los hombres buenos, los meliores (o dirigentes)...

[183] Nobleza que levantó los edificios más nobles de cada ciudad, y que ha conservado el poder hasta hoy día.

[184] Como ministeriales o funcionarios públicos, que fueron ocupando cargos urbanos según iban recibiendo las cartas del señor de la ciudad.

[185] O milites.

[186] Con los párrocos constituidos en auténticas fuerzas activas en el gobierno de la ciudad, trasladando los modelos eclesiásticos a los modelos civiles. De hecho, durante largo tiempo, los mismos cabildos municipales estuvieron reuniéndose en las parroquias.

[187] Donde vivía la familia del obispo (encargada de administrar la ciudad) y los canónigos de la catedral.

[188] Como los mercaderes, los banqueros.

[189] Es decir, había de 3 a 4 nobles por aldea rural.

[190] Eso sí, siempre abierto a fluctuar, y no a cerrarse en una casta noble.

[191] Muchas veces al casarse con una hija del señor, que es lo que venía a perpetuar su linaje.

[192] Como el conde de Tolosa, el duque de Normandía, el duque de Baviera...).

[193] De la que dependían vasalláticamente.

[194] Era inconcebible a un noble del s. XIII sin su caballería ni experiencias caballerescas. Fueron, en ese sentido, los deportistas famosos de hoy en día.

[195] Como el de tener tribunales especiales, sin tener que pasar por tormentos judiciales y penas degradatorias.

[196] El ahorro, e incluso la previsión, eran totalmente ajenos a este ideal caballeresco. Por otro lado, lo peor que podía ser visto era a un noble usurero (de ahí que DANTE pusiera en su Divina Comedia a un avaro como el último en entrar en el infierno).

[197] Como elemento germánico heredado desde antiguo, aunque ahora fuese cristianizado en el s. XIII. Pues al haberlo gastado todo, el caballero tenía que seguir buscando otras formas para seguir siendo generoso.

[198] Por extensión de lo que fue la relación y vínculos caballerescos, que perdieron la vergüenza a manifestar públicamente las relaciones entre nobles y guerreros.

         No obstante, fue un freno en el s. XIII a este amor cortés, surgido en los entornos cortesanos, el choque de fidelidades surgido con las investiduras, en que un eclesiástico:

-ya tenía vínculos con otro señor espiritual, Dios,
-ahora tenía que hacer vínculos con otro señor, el temporal.

[199] Según recogía el propio SAN BERNARDO, que supo mezclar definitivamente los ideales romanos, germanos y cristianos, y dar a Europa una nueva forma de vida, la caballeresca.

[200] Como era la Iglesia y la población indefensa.

[201] En torno sobre todo al ideal de Cruzada.

[202] Haciéndole matar animales.

[203] Haciéndole manejar armas de 15-20 kg a lo largo de varias horas.

[204] No clerical pero sí muy asociado al mundo clerical.

[205] Siempre superior a la de su origen natal, y donde un padrino lo apadrinaba hasta su investidura como caballero.

[206] En una ceremonia, pseudo-sacramental y costosísima, y que tenía como rituales:

-baño purificatorio,
-vela de armas una noche entera en la Iglesia,
-acogida del padrino, con golpe de espada sobre el hombro (último golpe que debía recibir el caballero sin devolverlo),
-fiesta final.

[207] Y que se financiaba y auto-promocionaba a través de los torneos regionales, y en diversos servicios que podía hacer en muchos sitios. Es el caso de muchos caballeros que vencían en los torneos a sus señores, capturándolos y pidiendo por su rescate una fortuna.

[208] Con valores propios para su edad, y ofreciéndoles un futuro y puertas abiertas para sus vidas.

[209] Como fue la elaboración de:

-los cantares de gesta, surgidos en el norte francés, y que empezaron a reproducir la fidelidad del señor y dama (elemento tomado luego por el Renacimiento)...
-la poesía trovadoresca, del sur mediterráneo, y surgida en torno a los castillos,
-la novela de caballería, sucesora de ambas, y surgida tras el Chretien de Troyes...

[210] En torno a los símbolos propios del grupo caballeresco, a la heráldica o cultura de los escudos de armas... Y es que la heráldica vino a convertirse en el signo diferenciador de cada familia, y en una moda que introducía emblemas de armas en la ropa, casas, libros, cubiertos, caballos... originando toda una serie de teorías sobre los colores, imágenes, flores...

[211] Y en todo el arco norte de Italia, pues en otros lugares (como Venecia) nunca se permitieron estos movimientos populares.

[212] Es aquí cuando surge la invención de los gremios europeos.

[213] Por otro lado necesarias, a consecuencia del crecimiento urbano, la estratificación y la asunción en el poder de los grupos emergentes. Ahora bien, en todos los grupos pertenecientes al cives sólo hubo diferenciaciones económicas, debidas a las diferentes contribuciones fiscales.

[214] Lit. “cuantiosos”, refiriéndose a su renta.

[215] Lit. “comunes”, en español.

[216] Que fue perdiendo poder en pos de la nueva línea burguesa.

[217] Lo que en España fueron los bandos, a nivel sólo gremial.

[218] O el mismo clan aristocrático, con sus propios parientes mayores, intereses y estructuras internas.

[219] Que fueron uniendo a ricos y a pobres.

[220] Como la parroquia, cementerio-mercado, tabernas, fuentes, lavaderos, baños...

[221] Pagos de impuestos a la ciudad, que en el s. XIV vinieron a ser el elemento fundamental de la ciudad, siguiendo el modelo trinitario medieval: los que oraban, los que luchaban, los que trabajaban.

[222] Entre el 20-30% de la población, pues eran pobres sin salario, sin bienes, ínfimos obreros, viudas (muchísimas, dado que se casaban con hombres 15 años mayores que ellas), inmigrantes de campos, arruinados por las crisis alimenticias, enfermos, mendigos...

[223] Existentes desde 1150 en las ciudades, por fundación religiosa o urbana, y que acogían a los enfermos, pobres, niños abandonados, peregrinos... Destacó el Hospital de Dieu de París, que durante siglos fue el modelo copiado en todas las zonas de Europa.